viernes, 3 de agosto de 2012

COMUNICADO Equipo GRUPO INICIATIVA POR LA PARIDAD Panamá

El grupo Iniciativa por la Paridad, integrado por mujeres, conscientes de la importancia de la participación política, en condiciones de igualdad, asumió un activismo vigilante en el tema de Reformas Electorales en la Asamblea Legislativa, a fin de alcanzar la creación de leyes más justas en favor de la democracia con: La Paridad en la Participación Política. Apoyamos la posición del Tribunal Electoral y otros grupos, en la suspensión de la discusión de reformas electorales, que por su trascendencia en la vida del país, demanda de un ambiente sereno y reflexivo dentro de un término oportuno. Las oportunidades de participación política para las mujeres, es un asunto de derechos humanos, en los sistemas democráticos. Según el censo/2010, las mujeres constituimos el 49.72% de la población política activa y pública, una fuerza que no se traduce en la representación del género en la Asamblea Nacional, dejando de aprovechar, como nación, la capacidad, experiencias, conocimientos y visión de este grupo humano, en los diferentes ámbitos, lo económico, jurídico, internacional, comercial, social, cultural, etc. Nuestra tarea en la búsqueda de una Igualdad real y efectiva, está dirigida a proponer acciones positivas-afirmativas que rompan con los modelos excluyentes y discriminatorios con barreras y obstáculos construidos en los sistemas, las estructuras y los procesos políticos electorales. A través de estas acciones podemos medir los indicadores internacionales para el cumplimiento del objetivo del desarrollo del milenio No 3 sobre la Igualdad de género en la participación de las mujeres en los espacios de decisión Invitamos a todos los sectores, hombres y mujeres a integrar un movimiento renovador y transformador en favor de la democracia inclusiva como forma de convivencia participativa e igualitaria, donde todas y todos estemos representados y recibamos los beneficios de los aportes que puede ofrecer la mujer panameña en la vida nacional. Panamá, ratificó la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, mediante ley 4 de 22 de mayo 1981 y dictó la ley 4 de 29 de enero 1999 y se obliga a eliminar la discriminación contra la mujer en la vida política y pública, garantizando igualdad de condiciones, ser elegibles, formular y ejecutar políticas gubernamentales y ocupar cargos públicos. En febrero de 2010 el Comité de la CEDAW, indicó al país, la no aplicación de medidas que garantizan cumplir la cuota mínima de 30% para mujeres. Y recomendó: Aplicar la Ley Fomentar su participación, con programas de capacitación sobre liderazgo y su participación en adopción de decisiones. Los Partidos Políticos, tienen un compromiso con este mandato, en sus Estatutos, y práctica. El Tribunal Electoral, implementar el cumplimiento de la cuota del 30% de participación.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Carta al Magistrado Presidente del Tribunal Electoral, Gerardo Solís.

COORDINADORA POR LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LA MUJER Panamá, 1 de agosto de 2012 Licenciado Gerardo Solís Magistrado Presidente TRIBUNAL ELECTORAL Ciudad Estimado Magistrado Solís: La COORDINADORA POR LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LA MUJER a la que pertenecen varias organizaciones de mujeres, el Grupo Iniciativa por la Paridad, las secretarías de la mujer de los partidos políticos, el Foro de Mujeres de Partidos Políticos, la Asociación de Mujeres Parlamentarias y Ex –Parlamentarias, entre otros, por este medio, tenemos a bien solicitar muy respetuosamente a este Tribunal Electoral, que en uso de su facultades reglamentarias en materia electoral, tomen las medidas pertinentes para hacer efectiva la cuota mínima del 30% de mujeres candidatas aspirantes a cargos dentro de los partidos políticos o a cargos de elección popular, en cumplimiento de la normativa nacional e internacional sobre la materia, a fin de garantizar la igualdad de oportunidades en materia política de las mujeres. Nuestro país se prepara para celebrar un nuevo torneo electoral nacional y en ese contexto, no se lograron las modificaciones al Código Electoral propuestas por la Comisión Nacional de Reformas Electorales en las cuales se incluyó la Paridad Política, que haría los procesos electorales más iguales, más equitativos y más representativos de la sociedad que tenemos, porque no existe igualdad real cuando una mujer tiene que enfrentar impedimentos angustiosos que prácticamente hacen imposible llegar a las posiciones para las cuales supuestamente están en igualdad de oportunidades con otros. Las mujeres panameñas, que constituimos el cincuenta por ciento (50%) de la población, no podemos estar ausentes en los torneos electorales, tenemos que ser parte de esa oferta, tomar la decisión de participar, de hacer alianzas estratégicas entre mujeres que contribuyan a fortalecer los liderazgos naturales que hemos construido. Garantizar la participación de las mujeres en la política es esencial para promover una verdadera igualdad entre los géneros y una democracia más verdadera. Participar en las actividades políticas del país, representa para las panameñas, oportunidades de influir en la toma de decisiones en todos los niveles: nacional, municipal y local; la capacidad de modificar el ambiente político, ayudando a que los organismos encargados de tomar decisiones se vuelvan más democráticos y tomen en cuenta las políticas de género que impactan directamente a las mujeres y por ende a las familias. Es importante mencionar que Panamá es signatario de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, A.G. res. 34/180, 34 U.N. GAOR Supp. (No. 46) p. 193, ONU Doc. A/34/46, entrada en vigor 3 de septiembre de 1981 y que en su Artículo 7 establece que: “Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la vida política y pública del país y, en particular, garantizarán a las mujeres, en igualdad de condiciones con los hombres, el derecho a: a) Votar en todas las elecciones y referéndums públicos y ser elegibles para todos los organismos cuyos miembros sean objeto de elecciones pública…” Por su parte, Panamá desde el año 1997 cuenta con leyes de acciones afirmativas para lograr una mayor participación de las mujeres en los torneos electorales, pero que en la realidad nunca se ha aplicado. En efecto, el Código Electoral en su artículo 239 señala que: “En sus elecciones internas, los partidos políticos garantizarán que, como mínimo, el treinta por ciento (30%) de los candidatos aspirantes a cargos dentro del partido o a postulaciones a cargos de elección popular, sean mujeres. Los partidos políticos establecerán en su régimen interno los procedimientos para hacer efectiva dicha disposición, convocando la participación de sus miembros, acogiendo y facilitando las candidaturas en cumplimiento de lo dispuesto en este artículo. En los casos en que la participación femenina, de manera comprobada por la secretaría femenina del partido, sea inferior al porcentaje de que trata esta norma, los partidos políticos podrán completarlo con otros aspirantes a los respectivos cargos.” Asimismo, la Ley 4 de 1999 de igualdad de oportunidad de género en su Artículo 7, numeral 5, establece que: “Son acciones de política pública que el Estado desarrollará para estimular la participación de las mujeres en los puestos de dirección y en la política: (…) 5. Establecer la obligación de los partidos políticos de reglamentar el artículo 196 del Código Electoral con el fin de garantizar la participación de por lo menos, el treinta por ciento (30%) de mujeres en las listas electorales y en los cargos internos del partido.” No es menos cierto que la mayoría de los estatutos de los partidos políticos vigentes hay normas de paridad o de cuotas para estimular la participación femenina en las contiendas electorales, sin embargo tampoco se aplican en su totalidad. Finalmente hay que tomar en consideración las observaciones finales, relacionadas a las esferas de preocupación y recomendación, del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer a los informes periódicos cuarto, quinto, sexto y séptimo combinados de Panamá (CEDAW/C/PAN/7) en sus sesiones 922ª y 923ª celebradas el 1 de febrero de 2010 (véanse CEDAW/C/SR.922 y 923), entre los que destacan los puntos 10, 11, 13, 15, 17, 19, 23 y 33: “(…) El Comité recomienda al Estado parte que adopte todas las medidas necesarias y asigne recursos suficientes para aplicar tanto de jure como de facto todas las medidas jurídicas encaminadas a garantizar la igualdad entre los géneros y la no discriminación (…)
El Comité está preocupado por el hecho de que las medidas especiales de carácter temporal no se utilicen sistemáticamente en el Estado parte como estrategia necesaria para acelerar el logro de la igualdad de facto entre las mujeres y los hombres en todas las esferas de la Convención. El Comité alienta al Estado parte a adoptar leyes que dispongan específicamente la adopción de medidas especiales de carácter temporal de conformidad con el párrafo 1 del artículo 4 de la Convención y con la recomendación general núm. 25 del Comité para agilizar el logro de la igualdad de facto entre las mujeres y los hombres en los ámbitos en que la mujer no esté suficientemente representada o esté en situación desfavorable (…) así como de la importancia de las medidas especiales de carácter temporal para agilizar el proceso encaminado al logro de la igualdad entre los géneros (…)” Dado lo anterior, consideramos que hay sustento legal suficiente para que el Tribunal Electoral implemente estas mediadas de acción afirmativa para estimular la participación de las mujeres en el campo políticos durante el desarrollo de los próximos comicios electorales del 2014 y hacer cumplir con las normativas y políticas antes señaladas y así coadyuvar a una sociedad más justa, equitativa y democrática. Atentamente, NOMBRE FIRMA ORGANIZACIÓN

Entrega de carta al Magistrado Presidente Gerardo Solís CUOTAS DE GENERO

viernes, 27 de julio de 2012

Iniciativa por la Paridad en el Tribunal Electoral con el Magistrado Presidente Gerardo Solís.

El miércoles, 25 de julio de 2012, desde las 9:30 A. M. visitamos al Magistrado Presidente del Tribunal Electoral Gerardo Solís, con el fin de entregarle el Comunicado del equipo "Grupo Iniciativa por la Paridad Política", manifiestando nuestro acuerdo con suspender la discusión de las Reformas Electorales, esperando un mejor ambiente.
En la Asamblea de Diputados.

jueves, 17 de mayo de 2012

Equidad de género, eje de la justicia social: Ana Elena Porras | Opinión-Impreso | Prensa.com

Vivimos grandes cambios en el mundo, que anuncian el descalabro del orden político-económico y el nacimiento de una nueva era. Panamá enfrenta la paradoja de vivir en su mejor momento económico, de la mano con la desigualdad social y la destrucción institucional de su frágil democracia, lo que conspira contra la sostenibilidad de este logro histórico alcanzado.
En este complejo escenario, las mujeres representamos el grupo discriminado más numeroso, y por mayor tiempo, en la historia de la humanidad. Simultáneamente, somos clave para combatir la pobreza, debido al sentido de responsabilidad familiar que nos caracteriza. En momentos en que los panameños repensamos el país, debemos incluir la equidad de género como eje de la justicia social, sin más postergaciones ni excusas. A continuación la visión de las mujeres panameñas del Panamá que anhelamos. ¿Cuál es el país que soñamos? En el hogar:
1. Queremos un país que erradique la agresión y asesinato de mujeres por parte de sus esposos, amantes o novios. Donde sea impensable e impracticable que se nos viole o maltrate, física, verbal o psicológicamente. Donde se elimine el incesto de mujeres y niñas por parte de adultos mayores. Y que, de incurrir en ello, se castigue implacablemente a los responsables de estos crímenes.
2. Un país donde no seamos utilizadas como florero, objeto de lujo o de prestigio del hombre, para beneficio de la imagen y carrera del esposo, eliminándose el proyecto de la mujer y donde, frecuentemente, no se nos escucha, apoya, ni ama.
3. Un país donde dejemos de ser esclavas del hogar, trabajadoras domésticas obligadas, cuyo trabajo es exigido, pero no valorizado, mucho menos, remunerado. Con horarios indefinidos, sin vacaciones ni jubilación ni licencias. En la mayoría de los casos, las horas de trabajo de la mujer duplican las horas de trabajo del hombre, pero el reconocimiento y remuneración a nuestro trabajo es nulo o inferior. Y muchas veces se nos considera una carga económica, precisamente, porque nuestro trabajo en el hogar no genera ingresos.
En el espacio político:
4. Deseamos un país, donde seamos tratadas con respeto, no como botín o trofeo de guerra. El caso de las indígenas manifestantes por la causa minera e hidroeléctrica, quienes fueron detenidas y abusadas sexualmente por los antimotines, es espeluznante. No se ha escuchado de castigos a estos policías ni de indemnizaciones a sus víctimas.
5. Queremos un país con paridad en el espacio político, donde se apoye la carrera política de las mujeres para que se corrijan las desigualdades de nuestra sociedad machista.
En el espacio laboral:
6. Anhelamos un país con igualdad de oportunidades, donde se erradique el acoso sexual en el trabajo, donde se nos considere inteligentes, competentes, valiosas. Y no se haga esto, retóricamente, con preferencia en la escogencia de mano de obra femenina para luego ofrecer salarios inferiores que a los varones. O donde la mayoría femenina jamás llega a los puestos de mando o de poder.
7. Deseamos ver igual número de mujeres que de hombres en las directivas de empresas privadas, en el gabinete de los gobiernos centrales, en la Asamblea Nacional, en la Corte Suprema. Por alguna razón la especie humana está balanceada: igual número de hombres que de mujeres, siempre que estos números no sean afectados por la guerra, el infanticidio o las migraciones.
En los medios de comunicación social:
8. Soñamos con un Panamá donde la mujer, real y simbólica, sea apreciada sin ser manipulada como objeto sexual de consumo. Donde los afiches con imágenes femeninas, en las calles, la televisión o el cine, dejen de mostrarnos como ganado, apiñadas en bikinis, sin un rostro diferenciado, digno, humanizado. Deseamos eliminar los programas que cultivan el chiste machista, donde los actores masculinos se burlan de nuestro cuerpo, nuestras actitudes o conductas, producto de una sociedad androcéntrica de consumo.
En el espacio de la salud:
9. Deseamos vivir en una sociedad donde seamos atendidas con respeto y diligencia, donde se asignen los recursos para resolver necesidades, problemas y enfermedades propias de la mujer en las diferentes etapas de nuestro ciclo de vida.
10. Donde se respeten el derecho de la mujer de acceder a la sexualidad como sujeto, sin denigración, represión ni comercialización de nuestra sensualidad.
11. Añoramos vivir en una sociedad que nos respete como sujeto de la reproducción humana, con políticas públicas de salud que permitan el acceso amplio y seguro a la planificación reproductiva.
En el espacio de la religión:
12. Las panameñas deseamos ejercer nuestra espiritualidad plenamente. Como líderes y como seguidoras; como teólogas y como catequistas. Necesitamos vivir en una sociedad donde las religiones erradiquen, de una vez por todas, la construcción de la identidad femenina demonizada, impura, excluida, recluida o inferior. En conclusión: Deseamos introducir el concepto de seguridad de género, como cultura basada en valores, prácticas y políticas públicas, que garanticen la seguridad física, la libertad humana, económica y sociopolítica de la mujer. Las panameñas merecemos vivir tranquilas, sin la pesadilla de ser abusadas o violadas. Sin el fantasma de ser abandonadas por nuestros compañeros, lo que ocurre con frecuencia cuando somos jóvenes con hijos pequeños o cuando estamos mayores y perdemos la juventud, en una sociedad androcéntrica, sexualizada y consumista, que nos oprime y discrimina. Deseamos vivir con orgullo de ser mujeres, en una sociedad donde no se burlen de nosotras, donde tampoco se nos denigre ni objetivice. En una sociedad donde se reconozca el valor de nuestro trabajo, dentro y fuera del hogar. Queremos vivir sin miedo y ser felices, como sujeto, no apenas como instrumento de la felicidad de los demás.

http://prensa.com/impreso/opinion/equidad-de-genero-eje-de-la-justicia-social-ana-elena-porras/92838

Equidad de género, eje de la justicia social: Ana Elena Porras | Opinión-Impreso | Prensa.com

jueves, 3 de mayo de 2012

Reunión ordinaria de Iniciativa por la Paridad, en la Universidad Latina, Salón 510.

domingo, 29 de abril de 2012

PERIODO ORDINARIO CULMINA EL LUNES Reformas electorales irían a sesiones extraordinarias

IVANETH GONZÁLEZ G. igonzalez@laestrella.com.pa Quince meses tiene el proyecto en la Asamblea. No se ha logrado acuerdo entre las bancadas a pesar de que había un documento que aprobó la Comisión Nacional de Reformas Electorales 2012-04-27 — 12:00:00 AM — PANAMÁ. En un sorpresivo cambio de timón y sin mayor explicación, los diputados oficialistas anunciaron ayer su decisión de postergar el debate de las reformas electorales. No hubo una explicación oficial para informar cuándo se retomaría el tema. Se trata de las reglas que regirían el torneo electoral del año 2014 y que están pendientes de debate en el pleno de la Asamblea Nacional desde el 3 de septiembre del año pasado. La propuesta fue presentada ante la Asamblea Nacional desde el 30 de enero de 2011 y a pesar de los reclamos del Tribunal Electoral, la sociedad civil y los partidos políticos, la mayoría oficialista, no ha retomado la discusión del proyecto que cuenta con poco más de 120 artículos. El miércoles, poco antes de las nueve noche, la diputada Dana Castañeda, que encabezó una subcomisión que por meses estuvo haciendo consultas sobre el proyecto de ley 292 que incluye el paquete de reformas, presentó ante el pleno un informe de 11 páginas en el cual se explicó el resultado de la gestión. Al final de la gestión de Castañeda, no hubo acuerdo. Cada uno de los partidos mantuvo su posición y el oficialista Cambio Democrático incluyó una serie de propuestas que serían sometidas a consideración del pleno legislativo. Los magistrados del Tribunal Electoral y los partidos de oposición coincidieron en que esto solo complicaría el proceso electoral. Gerardo Solís, magistrado presidente del Tribunal Electoral, reiteró el rechazo a la propuesta y en tono de reclamo dijo que le parece ‘inverosímiles’ los cambios que a última hora propuso el oficialismo. Tras la suspensión de la sesión del pleno de ayer, sólo quedaría la de hoy y la del lunes para discutir el tema. En el caso que no se apruebe hoy en segundo debate, quedaría para sesiones extraordinarias. Vidal García, diputado de CD, dijo que lo más probable es que el proyecto sea aprobado en sesiones extraordinarias durante el receso legislativo, pero la decisión depende del presidente de la República, Ricardo Martinelli. Originalmente, se había informado de parte de la junta directiva de la Asamblea que el proyecto se discutiría estos días, incluso se sesionaría mañana sábado o domingo para aprobarlo en segundo debate y darle el lunes, último día del periodo de sesiones ordinarias, el tercer debate en el pleno de la Asamblea Nacional. LAS NUEVAS DISPUTAS Un ambiente tenso inició desde el lunes de esta semana cuando los diputados oficialistas advirtieron de nuevas modificaciones al paquete de reformas, resultado de un año y medio de consultas entre los miembros de la Comisión Nacional de Reformas Electorales. Y es que a tres días hábiles para finalizar las sesiones ordinarias en la Asamblea, la subcomisión encargada de analizar el contenido de las reformas electorales entregó a los diputados y a los magistrados del Tribunal Electoral el informe e el que se presentaron cambios de relevancia a las propuestas de reformas al Código Electoral y que cambiaría reglas importantes para el desarrollo de la próxima contienda electoral. ¿RESIGNACIÓN? Ya los magistrados del TE han advertido que es mejor que no se aprueben las reformas al Código Electoral si van a ser discutidas a la carrera. Opinaron que se trata de ‘cálculos políticos’ y a conveniencia de quienes hoy gobiernan, para colocarse en ventaja sobre sus contendores en las siguientes elecciones. Incluso los magistrados han expresado su preocupación ante un posible fraude electoral. Han recalcado que las reformas al Código Electoral son para hacer una campaña transparente en la que las reglas sean iguales para todos los partidos políticos y que ninguno tome ventaja de la norma legal. Fuente: http://laestrella.com.pa/online/impreso/2012/04/27/reformas-electorales-irian-a-sesiones-extraordinarias.asp

miércoles, 21 de marzo de 2012

Invitación a Seminario

dayanabernal_6@hotmail.com

A las interesadas en participar en el seminario-taller mujer y participación: hacia la paridad política a desarrollarse el sábado 14 de abril de 9:00 a.m. a 3:00 p.m. les informo que ya están abiertas las inscripciones para participar en este evento, por favor confirmar su asistencia a través de esta vía con sus datos y demás.



Los cupos son super limitados y esta convocatoria es abierta a miembras de partidos políticos, no inscritas, organizaciones no gubernamentales, independientes, a aquellas que trabajan la temática y demás que estén interesadas en desarrollarlo, para adquirir conocimientos y experiencias, y demás, todas son bienvenidas. A medida que vayan confirmando se integrará la lista a un total de 50.



Temas a tratar: Conceptos, participación político-electoral, evolución de la participación de las mujeres en el proceso electoral y al final aplicaremos un taller desarrollando un FODA sobre el particular para reforzar, articular y complementar todos los datos obtenidos del grupo focal pasado para nuestra investigación, que es de todas.



Este correo pueden compartirlo con sus contactos,

Saludos,

Dayana M. Bernal Vásquez

Twitter: dayanabervaz

Facebook: Dayana M. B. Vásquez

celular: 6791-1516

sábado, 10 de marzo de 2012

Mujeres unidas por el derecho a la paridad política

Redacción | Web
Un grupo de mujeres que pertenencen a distintos partidos políticos e independientes conformaron la "Coordinadora por la Participación Política de la Mujer", en el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer.


Esta coordinadora busca la participación de la mujer panameña en el ámbito político con igualdad, equidad y en la misma condición que el hombre.

Ellas se declararon defensora del tema de la paridad política que está incluida en el paquete de Reformas Electorales, el cual debe ser discutido en la Asamblea Nacional de Diputados.

Argumentaron que la paridad es un derecho y que es una forma de garantizar la participación de la mujer en los próximos comicios electorales previstos para el 2014.

Se decretaron en estado de alerta para que durante la discusión del proyecto sobre Reformas Electorales el tema de la paridad no sea excluido.

http://www.critica.com.pa/hoy/hoy-interna.php?edition_id=20120308&external_link=mujeres_unidas_por_el_derecho_a_la_paridad_politica

jueves, 26 de enero de 2012

PERSPECTIVA FEMINISTA Una lucha por la equidad URANIA UNGO


periodistas@laestrella.com.pa

Los cambios sociales han puesto a las mujeres en un buen sitial que ahora deben velar por mantener


DESAFÍO. La ONU considera que la democracia no puede ser representativa cuando es evidente que al menos el 50% de la población se encuentra inadecuadamente representada en el parlamento. Foto: Archivo |La Estrella

2012-01-22 — 12:00:00 AM — Como el brillo de lo nuevo, el 2012 ha iniciado con una muy fuerte carga simbólica en la que, al parecer, lo único que es claro, seguro y contundente es que vienen pronto desastres sociales que seguirán a los eventos naturales, producto de la depredación del ambiente a la vez que resultado de diversas y crecientes crisis hoy globales.

Lo demás al parecer seguirá todo igual. También aquí en nuestro pequeño país continuará el proceso contradictorio en el que se juntan el alto crecimiento económico, el desorden institucional que fragiliza la democracia, el reinado de modas provenientes de la marginalidad, la vigente mixtura en la que nuestro Macondo se junta con la posmodernidad. Todo ello contiguo a los discursos que hoy se complacen en atribuir dichas crisis a los cambios en la familia debido a la pérdida de razón de su naturaleza autoritaria y patriarcal. Pérdida que puede ser múltiplemente explicada y en la que es central la movilización de las mujeres y en particular la acción del feminismo durante las tres últimas décadas a lo largo de todo el Siglo XX. La presencia activa de la lucha de las mujeres por sus derechos y los cambios sociales y culturales —conflictivos, ambivalentes, problemáticos— que hoy son evidentes, han generado cambios en la visión tradicional y autoritaria que preside las concepciones del mundo particularmente en la América Latina y el Caribe.

ENTRE LO VIEJO Y LO NUEVO

Esos cambios han impugnado de hecho, valores, concepciones, representaciones y prácticas sociales. Han producido —a la vez que son efecto— nuevas subjetividades e identidades de género, donde lo viejo y lo nuevo coexisten en lucha, abierta o velada pero que son cambios evidentes en el tejido que conforman las prácticas cotidianas, las relaciones entre los géneros y la vida social misma. Cuestionada esa visión, han sido afectados por dichos cambios, la moral, la moralidad, los códigos y criterios y el nivel en que son juzgados tales actos, el nivel ético.

Pero aún ésta mirada general sobre nuestras realidades no alcanza a dar cuenta y ver en lo profundo los otros significados de las tensiones generadas por los cambios en la situación social de las mujeres. El análisis debe penetrar en entramados, también complejos y profundos del ser social, para poder ver los nuevos valores que disputan a otros valores su primacía y/o hegemonía y lo que suponen y significan para las relaciones entre hombres y mujeres, sus respectivas identidades y las propias sociedades.

Podría suponerse que se tratase de un simple cambio de lugar, de un deslizamiento de unos u otros e incluso de un nuevo equilibrio entre visiones contradictorias, dado que es ya un lugar común la coexistencia, en nuestras sociedades, de diversos ‘países’, diversas realidades, relacionadas de manera distinta y en distintos niveles con la modernidad y la postmodernidad mundial. Es decir, en nuestras sociedades perviven simultáneamente la sociedad tradicional, las costumbres, tradiciones, representaciones sociales y visiones del mundo y formas de relaciones y modos de vida sedimentados con escasos cambios y con tiempos contados ancestralmente; junto a la modernidad, la urbanización, la escolarización, la secularización de los modos de vida, la innovación tecnológica, el neoliberalismo, la postmodernidad y la globalización en todas sus formas.

Y tal simultánea existencia, en las identidades, las relaciones familiares y cotidianas, dado su carácter profundamente perturbador se constituye en fuente de nuevos conflictos sociales y personales y seno de la agudización de algunos ya viejos. Sin embargo, dichos cambios son procesados de modos mucho más modernos en sociedades que lo parecen menos que la nuestra en tanto acá, hay sectores que llegan a afirmar que al exigir derechos, ‘las mujeres, entonces, sí son una amenaza, cuando no cumplen su verdadero y completo papel en la familia y en la sociedad...’ (La Prensa, Panamá, 07-9-11).

DESORDENES EN LA MASCULINIDAD

Particularmente la familia es un ámbito profundamente conmovido y afectado por estos cambios y la expresión de ello es la agravación de la conflictividad en su seno. Valores como el honor masculino tradicional —basado en la ausencia de autonomía femenina—, resultan vulnerados cuando las que deben sostenerlos se rebelan y actúan con un sentido distinto. Impugnado como valor central, a su vez produce una trastocación de la misma identidad masculina que ahora debe encontrar otros escenarios ontológicos y éticos sobre los cuales fundar su primacía. Diferente a lo que es evidente ocurre con la identidad genérica femenina, dado que en el proceso de impugnar tales valores elabora y funda nuevos valores a partir de los cuales se concibe a sí misma.

La impugnación de las viejas figuras ideológicas, modelos del varón dominador ‘exitoso’, implican la fragmentación de la identidad tradicional masculina. No hay en las identidades masculinas latinoamericanas algo tan ‘sólido’, como el valor de la maternidad para las mujeres. Este modelo efectivamente ha sido cuestionado, cuestionado su poder, su contenido y su forma. El modo que organiza el orden del mundo ya no es el único posible ni racionalmente pensable. Pero la resistencia también es evidente, y ésta resistencia, que a veces deviene reacción, tiene que ser a su vez evaluada, valorada, sopesada, porque ella es ahora la mediación en la relación entre mujeres y hombres. Por más autogobernadas y libres, es en esa relación en la que valores como autonomía, igualdad, justicia o libertad, cobran sentido pleno y materialidad concreta; e intentar ejercerlas se constituye aún en actos que tienen un costo personal, existencial nada bajo.

CAMBIOS Y RESISTENCIAS

Estos cambios sociales, identitarios y valorativos todavía no son parte sólida de las instituciones y representaciones sociales de las grandes mayorías y también enfrentan una resistencia que las condiciones materiales precarias agravan pesadamente. Lo innegable es la existencia de estos cambios –sociales, políticos, culturales, tecnológicos, simbólicos— protagonizados por las propias mujeres para transformar su condición y situación han conmovido a todas las sociedades.

Dicho de otro modo, es evidente que las mujeres quieren cambios: libertad, autonomía, justicia, accesos y oportunidades, pero también amor y camaradería, familia y compañía. Es la subordinación el precio de todo esto último ¿Son estos nuevos fenómenos éticos el signo de una crisis, de un momento, tras el cual todo retornará al antiguo orden? Esto esperan quienes niegan el avance de los derechos y las oportunidadea las mujeres, como ha pasado ya varias veces.

Las nuevas condiciones hoy existentes respecto a las mujeres, no son el ideal previsto en las utopías, representan en todo caso un conjunto de posibilidades que hemos abierto las mujeres y que aún debemos continuar, para que estos cambios en nuestra condición sean valorados como bienes estimables por todas nuestras sociedades, no sólo en lo público sino también en lo privado, en el universo de la intimidad, la cotidianeidad y la identidad. Nada esta extático en el mundo, lo que no avanza retrocede.

PROFESORA DE FILOSOFÍA


APOYO



No hay en las identidades masculinas latinoamericanas algo tan sólido como el valor a la maternidad.

Las condiciones existentes respecto a las mujeres no son el ideal previsto