OHIGGINIS ARCIA JARAMILLO
oarcia@prensa.com
La mala distribución de la riqueza y la desigualdad de género en Panamá fueron los aspectos más relevantes que presentó el Informe de Desarrollo Humano 2011 presentado por el Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, por sus siglas en inglés).
De acuerdo con el documento, Panamá este año se ubica en un nivel de “desarrollo humano alto” con 0.768 puntos, que ubica al país en el lugar número 58 entre 187 naciones del mundo. En América Latina ocupa la posición número 5 después de Chile, Argentina, Uruguay y México.
No obstante, cuando se hace el ajuste de Índice de Desarrollo Humano en relación con la desigualdad, en el informe el país pierde 24.6% de su logro general. Esto se debe más que nada a la desigual distribución de los ingresos, según Paulina Franceschi, coordinadora nacional del documento.
Panamá también pierde muchos peldaños en el ranking por la desigualdad de género, ya que está en la posición 98. Es el país de la región que más ha bajado.
Desigualdad de género y en ingresos, según PNUD | Panorama-Impreso | Prensa.com
miércoles, 30 de noviembre de 2011
lunes, 21 de noviembre de 2011
Valentina, secuestrada por el SPI VALENTINA HERNÁNDEZ

periodistas@laestrella.com.pa
2011-11-13 D os agentes del SPI entran al callejón vacío del Casco Viejo en donde nos encontramos. Sus four wheels rugientes, que se me hacen enormes, ahogan la frase que lanza uno de ellos. Sus ojos nos desnudan.
-¿Qué? No le escucho -dije un par de veces.
-¡No pueden hacer eso! -finalmente entendí.
Supe que se refería al beso que nos habíamos dado. Inocente, apenas un piquito, no el beso más apasionado que me he dado en público, pero esta vez es con una mujer.
Las siguientes cuatro horas fueron de abusos y vejaciones.
Pregunté, lo más calmadamente, a pesar del miedo, qué pasaba, si estábamos cometiendo algún delito, en qué falta habíamos incurrido y en tono golpeado respondían, una y otra vez ‘ustedes saben’, ‘eso no se puede hacer’. Nos pidieron las cédulas dos veces. Después de un rato de ver que manteníamos la calma: no lloramos, gritamos, rogamos u ofrecimos nada, vinieron las amenazas de mandarnos a la subestación de El Chorrillo.
-¿Nos están deteniendo? ¿Bajo qué cargos? -pregunté.
-¡Tú eres una lisa! ¡No me vas a decir a mí cómo hacer mi trabajo! -contestó.
-Nos sentimos amenazadas -expliqué.
-¡Ahora sí te vas a sentir amenazada!
Aparecieron dos uniformados más en un carro 4x4 plateado con vidrios ahumados, sin marcas oficiales. Les dije que no nos íbamos a subir allí con dos hombres. Hice algunas llamadas, ellos quisieron catearnos, les dije que no nos tocarían, por radio pidieron a dos ‘femeninas’. Unos minutos más tarde llegaron alrededor de seis agentes (hombres) más y las dos ‘femeninas’, estas nos requisaron. Llegó un panel blanco, vidrios completamente negros. Nos obligaron a subir, con la supuesta protección de que subirían también las dos agentes mujeres. En el camino gritos, amenazas, intimidación. Al llegar a El Chorrillo, nos encerraron en una oficina con las ya citadas agentes que volvieron a requisarnos, en privado, con una energía distinta, pidieron subir mi vestido, manosearon mis genitales, toquetearon a mi compañera y le hicieron bajarse el pantalón.
A mi novia la encerraron en una pequeña celda, oscura, hedionda a orines, que contenía ya a otras seis mujeres. A mí, que llevaba un vestido corto y algo escotado, me dejaron afuera de la celda. Después de un rato de estar allí, sin comunicarnos motivos, sin arrestarnos, sin leernos derechos, sin darnos llamada –yo pude llamar cuando me devolvieron mí celular—, nos llevaron al Juzgado Nocturno de Calidonia, donde nos encerraron en una celda hasta que llegó la jueza. Siguió el surrealismo retorcido, una vez más pregunté cuál era el delito, la jueza tampoco pudo dar una respuesta, nos dio un regaño moral, nos habló de su opinión personal y otros temas irrelevantes al desempeño de sus funciones como administradora de justicia. Para terminar nos ‘dejó ir’ con ‘sólo’ una amonestación verbal, pero amenazó que si volvíamos allí por la misma causa nos pondría una sanción de verdad.
PSICÓLOGA Y ARTISTA
http://www.laestrella.com.pa/online/impreso/2011/11/13/valentina_secuestrada_por_el_spi.asp
Cuando el piropo es una agresión SOL LAURÍA mlauria@laestrella.com.pa

2011-11-13 E ra un domingo caluroso y húmedo. Después de una caminata por el parque Andrés Bello, con mi amiga María decidimos premiarnos con un helado. Tomamos Vía Argentina hasta la España, giramos a la derecha y enfilamos para la heladería. Íbamos livianas y lentas en nuestra ropa deportiva, pegadas a las vidrieras, cuando una camioneta de la Policía Nacional aminoró la marcha y se posó a nuestra izquierda:
-Reinita la llevo, súbase, venga que está cansada —dijo el policía que manejaba, mientras el acompañante uniformado nos guiñaba el ojo.
-Qué linda reinita mi amor -fue una de las frases que soltaba como letanía, una de las pocas que la sorpresa nos dejó escuchar.
-¡Vamos, circula! -grité-. ¡Apreta el acelerador, vamos!
-A ti te circularé -contestó.
Caminé más rápido y el policía vociferó más duro aún todas las cosas que me haría. Más enojada que sorprendida, paré, tomé mi celular y le advertí que sacaría una foto a la chapa para presentar una denuncia. Él frenó en seco, asomó la cabeza por la ventanilla, me miró y dijo: ‘Vamos, adelante’. Esperó y preguntó: ‘¿Pudiste tomar una buena?’. La sangre se concentró toda junta en mi cabeza, algo que debe haber notado mi amiga que antes de que atine a reaccionar me tomó del brazo y advirtió: ‘Camina que si te haces la reivindicadora te llevan y te hacen lo que quieren’. Y caminé.
No entendía nada. Los piropos, cuando son con humor y algo de inventiva, son bienvenidos. Pero estos, por el tenor de lo dicho y por la persona que lo dice, irritan, atemorizan y ofenden. No es difícil en este caso establecer el límite entre elogio y agresión.
No sabía qué hacer. Primero pensé en ir a denunciarlos a la sede policial. Me imaginé la escena: entro y digo ‘Buenos días señor policía, vengo a denunciar que un compañero suyo me acechó con palabras soeces’. Y, enseguida, presentí la respuesta: ‘¿Qué le pasa, Reina, no cree usted que es bonita como para que se lo digan?’.
Entonces creí que podía avisar a la campaña contra los piropos agresivos que lleva adelante la organización internacional Hollaback! O ir directamente ir y rallarle la camioneta. O escribir grafitis. O iniciar una campaña aquí. Finalmente opté por escribir esta columna.
Cuando abrí la puerta de la heladería, la camioneta siguió su trayecto y la perdí de vista. Una señorita muy amable me sirvió el más grande de todos, de chocolate y frutilla, con caramelo y almendras. Mientras veía cómo maniobraba la cuchara para dejar una bocha rosada perfecta sobre el cono, pensaba en la 4x4 y esos dos hombres que trabajan en una fuerza que tiene como insignia ‘Dios y Patria’.
No me importa lo que piense el policía o la fantasía que construye en su cabeza cuando ve pasar a alguna de nosotras con ropa deportiva. Sí que nunca más ninguno se atreva a soltar públicamente algo semejante. Que no se atreva porque entendió que no se debe o, simplemente, porque su trabajo es otro y eso tendría consecuencias.
EDITORA LA ESTRELLA
VIOLENCIA Y GÉNERO Lo que ellas viven
A Carolina Idrobo la despidieron por involucrarse en la Marcha de las Putas, cuando solo debía limitarse a cubrirla. A Valentina Hernández la llevaron presa por besarse con su novia en la vía pública. A Sol la persiguió por una cuadra un policía en camioneta propinándole piropos. Son algunas de las vivencias cotidianas de las mujeres en las calles de Panamá. Una confirmación de las teorías de las desigualdades de poder
BASTA. En la Marcha de las Putas las panameñas hicieron sentir su voz de reclamo: basta de abusos y sometimientos. Foto: Edwin González | La Estrella
2011-11-13.
http://www.laestrella.com.pa/online/impreso/2011/11/13/lo_que_ellas_viven.asp
BASTA. En la Marcha de las Putas las panameñas hicieron sentir su voz de reclamo: basta de abusos y sometimientos. Foto: Edwin González | La Estrella
2011-11-13.
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La ruta de la discriminación GILMA DE LEÓN DOMÍNGUEZ

2011-11-13 La estadística señala que las muertes de mujeres van en aumento. Continúan las violaciones, incluso los abusos sexuales dentro del matrimonio -por quienes se creen dueños de nuestro cuerpo-, abunda el acoso laboral, la inequidad, a pesar de que nuestro país es signatario de convenciones que proscriben todas las formas de discriminación contra la mujer y penalizan la violencia contra ellas. Y es que no parece haber voluntad política para incluir dentro del Presupuesto de la Nación la prioridad que significa la implementación de planes y Programas para prevenir y combatir la violencia y la discriminación de género.
Esos tipos de abusos son una muestra más de la sociedad patriarcal, que toma las ‘cosas de mujeres’ con una acentuada descalificación. Así son vistas las luchas que las activistas feministas hemos desarrollado para la defensa y el respeto de nuestros Derechos Humanos. Así fue vista, también, la reciente Marcha de las Putas versión Panamá, que dejó una impresión entre confusa y negativa, producto del desinterés y la desinformación. Hubo rechazo de parte de algunas personas que entienden la moral como una exclusión, algo que Cristo nunca hizo. Hubo hasta despidos en un diario local, un hecho insólito que es muestra de los resabios de la sociedad patriarcal, que condena a la mujer y tipifica un irrespeto a las libertades civiles.
Pero, ¿qué mensaje pretende y por qué se originó la controversial Marcha de las Putas? En Toronto, en el Auditorio Osgoode de la Escuela de Leyes, el oficial Michael Sanguinetti y un compañero suyo, de la División 31 de la Policía Canadiense, dieron una conferencia sobre seguridad. En un momento de su exposición, Sanguinetti dijo: ‘Las mujeres tendrían que evitar vestirse como putas si no quieren ser violadas’. El efecto fue catastrófico. Ese día nació un movimiento que inició en Canadá y se ha replicado en infinidad de países del mundo entero. En la Marcha las consignas fueron claras al propósito que se quería cumplir: ‘Ni una muerta más’, ‘Queremos vivir sin miedo’, ‘Respeta mi cuerpo’, ‘Queremos justicia’. A esa marcha se agregaron todos los ciudadanos y ciudadanas que entendieron el mensaje de protesta. Allí estuvieron un antes defensor del Pueblo; una exministra del Minjunfa, funcionarios públicos, obreros, sindicalistas, miembros de las Comisiones de Mujeres de partidos políticos. A medida que la marcha avanzaba, la gente en las aceras coreaba y aplaudía. Pero algunos medios solo se mofaron sin entender.
Nos preguntamos: ¿cuántos Sanguinetti habrán en nuestra sociedad patriarcal, conformada por una parte de la humanidad que concebimos un día las mujeres y que con dolor parimos? Son los hijos de nuestro vientre quienes se creen con el derecho a tocar a su antojo el cuerpo de una mujer y mancillarlo; los que cometen los crímenes atroces contra niñas, jóvenes y hasta ancianas. Son ellos quienes nos matan en nombre del amor, los que nos dirigen todo tipo de piropos ofensivos, como muestra de un desabrido comportamiento de ‘machos’. Ellos los que a cada disgusto con sus cogéneres sacan la inocente madre del otro como la mejor ofensa, como si ellos no tuvieran una para hacerla respetar, y permiten que se las denigren en nombre de una costumbre patriarcal como respuesta ante cualquier ofensa. ¡Sacarse la madre! Con qué orgullo y rapidez se dice y ahora hasta por Twitter ‘H.P’.
ABOGADA
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domingo, 13 de noviembre de 2011
Locales-Ultima Hora | Foro de Mujeres de Partidos Políticos reclama paridad de género | Prensa.com

CHITRÉ, Herrera. – El Foro de Mujeres de Partidos Políticos reclamó este sábado la paridad de género, que está contemplada en el proyecto de reformas al Código Electoral.
Vielka de Abrego, presidenta del Foro de Mujeres de Partidos Políticos, dijo que para conseguir ese propósito están aunando esfuerzos, acompañados de organismos internacionales, como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, la Organización de Estados Americanos y el propio Tribunal Electoral.
“No vamos a descansar hasta que no logremos que las mujeres tengan un 50% de participación en las postulaciones políticas y un 50% para los hombres”, subrayó de Abrego, quien participó este sábado de la instalación del Foro de Mujeres de Partidos Políticos, capítulo de Herrera.
De Abrego explicó que ese derecho ya lo han conseguido las mujeres de países, como Costa Rica, Bolivia, Chile y Ecuador.
Aseguró que las mujeres necesitan mucho más apoyo, porque no solamente son para hacer emparedados y para tocar puertas y buscar los votos.
“Es un problema de aceptación y los hombres tienen que darle su espacio que se han ganado por muchísimos años”, reafirmó.
Locales-Ultima Hora | Foro de Mujeres de Partidos Políticos reclama paridad de género | Prensa.com
http://www.prensa.com/uhora/foro-de-mujeres-de-partidos-politicos-reclama-paridad-de-genero/39169
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