martes, 14 de junio de 2011

SERTV y el Grupo Iniciativa por la Paridad logran acuerdo

Para transmitir el programa "Atrévete", logrando emitirlo los lunes y viernes, de 2:00 P. M. a 2:30 P. M., en FM Nacional, 101.9 en ciudad Capital, 100.3 Provincias Centrales y 92.5 Chiriquí y Bocas del Toro.

POR VIRGINIA CEDEÑO. Paridad: Una cuestión de Derechos Humanos y justicia

La Justicia concebida no como un elemento abstracto si no como un acto conforme con el derecho positivo (conjunto de normas), se constituye hoy en día en un valor social determinado por la propia colectividad.
Desde esa perspectiva, debe entenderse que la Justicia busca satisfacer primordialmente la necesidad humana de una convivencia armónica plena e igualitaria, lograda a través del reconocimiento de lo que le pertenece a cada uno por derecho.
Esta finalidad ha venido lográndose en cada época a través de la elaboración de normas que buscan regular los aspectos social, político, comercial y cultural del ser humano cuya noción de ser tratado de manera equitativa, hombres y mujeres, satisface una necesidad básica comparable con la de alimentarse, entre otras, y que en el caso de la mujer, en especial la panameña, no es una novedad que se haya tenido que exigir a través de los tiempos, especialmente desde los años cincuenta en los que a penas se lograba reconocer el derecho de las panameñas a trabajar y estudiar, para convertirse hoy día en parte natural de su realización como ser humano.
La mujer panameña, quien ha demostrado capacidad para cumplir con las exigencias de su entorno aún sin dejar a un lado sus roles tradicionales de madre, esposa e hija, ha aportado a través de los más de cincuenta años últimos, una sacrificada cuota en pro del desarrollo del país, viéndose en muchos casos invisibilizado tal aporte por razón de la indiferencia consecuente de una sociedad culturalmente patriarcal, que dificulta de manera preocupante mantener un balance entre sus necesidades humanas individuales y las sociales.
Siendo esto un hecho comprobado, la participación de la mujer en la toma de decisiones así como en los procesos de desarrollo del Estado Moderno en igualdad de condiciones, se materializa a través de un merecido reconocimiento del derecho de paridad, que requiere ser atendido con legislación congruente que permita fortalecer el crecimiento del país sobre los pilares de la justicia social y la paz.
De tal manera que, resulta dable afirmar que es a través de la confección y aplicación de la normativa apropiada incluso alguna existente como la Ley 4 de 1999, que se hacen justos los procesos de desarrollo social y las civilizaciones. Las normas que regulan la conducta de los individuos en sociedad, emanan de la autoridad del Estado que debe percibir eficazmente la necesidad de lograr el equilibrio ante la desigualdad comprobada de su pueblo, de sus administrados de sus hombres y mujeres.

Así se materializa su credibilidad en una gestión ética, justa y de auténtico desarrollo, a través del respeto de los derechos humanos, que como el de la paridad, emanan de la Ley Natural que comenta Santo Tomás de Aquino viene de Dios.
Partiendo de tales planteamientos, nos referirnos al derecho de paridad como aquel que garantiza una participación equitativa según es exigido por el concepto material de Justicia que hemos desarrollado en párrafos anteriores, el cual surge simultáneamente del derecho de Autodeterminación de los pueblos recogido en los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas (1966).

VIRGINIA CEDEÑO
La autora es abogada y miembro de un destacado club cívico.

DISCURSO Michelle Bachellet. Construyendo la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres: Liderazgo y participación política de las mujere

Intervención de Sra Michelle Bachelet

Directora Ejecutiva de ONU Mujeres y Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas en el encuentro con mujeres líderes de Panamá

Construyendo la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres:

Liderazgo y participación política de las mujeres

17 de abril del 2011

Ciudad de Panamá

Panamá

Quisiera comenzar mis palabras esta mañana agradeciendo la presencia de todos ustedes.

Suelen los domingos ser días para la familia, para descansar, y por eso es muy estimulante verlos aquí para hablar sobre un tema tan sensible y necesario: el rol de las mujeres en nuestra sociedad y cómo cada uno de nosotros tiene una responsabilidad y un aporte que hacer para mejorar esta situación.

Me alegra ver a muchos hombres con nosotros, y además de todas las edades. Los temas de mujeres -como les gusta llamarlos a algunos- no son solo temas para las mujeres, son asuntos que harán mejor a nuestras democracias y a la marcha de nuestros países.

Las democracias tienen que rendir exámenes periódicamente. En América Latina y El Caribe hemos recuperado nuestras democracias y cada día se ven más fortalecidas. Los ciudadanos y ciudadanas demandan de sus autoridades mayor participación, mayor transparencia, más cercanía y mayor eficacia. Por eso es que la participación e integración activa de las mujeres no es una cuestión antojadiza.

Y es precisamente en la tarea de mejorar la democracia que se inscribe el trabajo que como ONU Mujeres venimos realizando.

Hoy llego a Panamá con el enorme honor de ser la primera directora de ONU Mujeres, la nueva entidad de Naciones Unidas que fue creada para trabajar por las mujeres y niñas del mundo.

Tenemos por delante un desafío inmenso, contamos con la confianza de los gobiernos, autoridades de diferentes ámbitos (económico, político o cultural) pero además contamos con millones de hombres y mujeres que trabajan a diario por mejorar las condiciones de vida de las mujeres en sus respectivos países.

Nuestros mejores socios y socias son justamente las personas que –como ustedes- lideran en sus sociedades los procesos de cambio y transformación desde sus diferentes esferas.

La promesa de igualdad de derechos para hombres y mujeres es un reto para cada país. Es, por así decirlo, un desafío público y privado. Igualdad de derechos en nuestros países, pero también al interior de nuestras familias y comunidades.

La creación de ONU Mujeres refleja la inquietud mundial por la lentitud del cambio, un cambio que permita transformar esta igualdad de derechos entre mujeres y hombres en resultados concretos. Sabemos que los resultados concretos no se producirán solo con leyes o acuerdos entre autoridades. Esto es importante pero no suficiente.

Necesitamos el apoyo y el trabajo diario de la comunidad.

Necesitamos una vigilancia social que demande más oportunidades para las niñas, para las mujeres, mayor participación, mayor respeto, mayor igualdad.

Como ONU Mujeres trabajaremos en cinco áreas prioritarias: a) ampliaremos las voces, el liderazgo y la participación de las mujeres b) trabajaremos por eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres en el ámbito público y privado; c) vamos a fortalecer la plena participación de las mujeres en la resolución de conflictos y en los procesos de paz; d) aumentaremos la autonomía económica de las mujeres e) trabajaremos para que las prioridades nacionales para lograr la plena inclusión de las mujeres estén reflejadas en las políticas y en los presupuestos, y desarrollemos mejores sistemas de información y estadísticas para medir la contribución de las mujeres al desarrollo.

Vamos a poner todas nuestras energías desde ONU Mujeres para que ser niña, adolescente o mujer en nuestras sociedades no sea nunca más una desventaja.

Amigas y amigos,

Han pasado cien años y hemos avanzado desde la primera conmemoración del Día Internacional de las Mujeres cuando en el mundo sólo 2 países reconocían su derecho al voto.

Han pasado más de 85 años desde que doña Matilde Hidalgo -en 1924- emitiera su histórico voto en Loja, Ecuador, el primero de una mujer en una elección en América Latina. Hace poco recordábamos en El Salvador a la señora Prudencia Ayala, mujer humilde que en 1930, consciente de sus derechos y sin poder ejercerlos, desafió al sistema político-social presentándose como candidata a la Presidencia de la República. Prudencia Ayala se convirtió así en la primera mujer en Latinoamérica en optar a esa investidura con el único objetivo de visibilizar los derechos y demandas de las mujeres.

Y en Panamá, no podemos dejar de recordar la lucha y compromiso de Clara González, cuyo ideal apuntaba a transformaciones radicales de la sociedad y con esa dedicación logró el derecho al sufragio para las mujeres panameñas en 1946.

Todos estos ejemplos son de mujeres notables, que junto a muchas más lograron que el derecho fundamental al sufragio esté en vigor en toda la región y que todos nuestros países hayan ratificado los principales instrumentos de derechos humanos, entre ellos la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer- CEDAW.

Podemos afirmar que el avance de los derechos de las mujeres es una de las revoluciones sociales más profundas que se hayan visto en la historia.

Sin embargo, tengo la sospecha de que esas valientes pioneras mirarían al mundo de hoy con una mezcla de orgullo y desilusión.

Orgullo porque los hechos muestran que cuando las mujeres tienen acceso a una buena educación, a un buen empleo, a atenciones de salud, a una vida libre de violencia, acceso a la tierra y a otras prestaciones básicas, no solo mejora su calidad de vida y la de sus familias, sino también el crecimiento económico y la calidad de vida en sus comunidades.

Como señala el premio nobel de economía, Amartya Sen “A lo mejor nada sea tan importante hoy en la economía política del desarrollo como que se reconozca como es debido la participación y el liderazgo en el territorio político, económico y social de las mujeres.”

Pero desilusión porque aún hay áreas en el país donde las mujeres no están debidamente representadas, pese a ser la mitad de la población. En el poder local, solo hay un 9% de alcaldesas; en el poder ejecutivo un 21% son ministras mujeres y actualmente no hay mujeres que ocupen el cargo de Magistradas en la Suprema Corte de Justicia, ni titulares en el Tribunal Electoral.

No es posible el desarrollo de un país si se excluye del progreso a quienes representan a la mitad de la población. Las sociedades y los Estados deben comprometerse e invertir para la plena participación de las mujeres en los ámbitos político, económico, social y cultural.

En 2007 se decía en el marco de la décima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, que la paridad “es uno de los propulsores determinantes de la democracia, cuyo fin es alcanzar la igualdad en el ejercicio del poder, en la toma de decisiones, en los relaciones familiares al interior de los diversos tipos de familias, las relaciones sociales, económicas, políticas y culturales, y que constituye una meta para erradicar la exclusión estructural de las mujeres”.

Tenemos aún muchos desafíos por delante para lograr la verdadera igualdad entre hombres y mujeres en el ejercicio de sus derechos políticos, ya sea como representantes en las alcaldías, la presidencia o los parlamentos.

El reto que hemos estado ensayando en las últimas dos décadas es juntar ese derecho a la participación de las mujeres con mecanismos que garanticen la representación en diferentes ámbitos y en los sistemas electorales a todos los niveles.

Uno de los indicadores que se ha elegido para medir los avances de los Objetivos del Milenio para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres es el indicador de participación de mujeres en parlamentos.

Es verdad que el porcentaje global de mujeres en puestos parlamentarios continúa incrementándose, pero lo hace muy lentamente: en 1995 era de 11% de mujeres en los parlamentos del mundo y en 2010 se alcanzó a un 19%.

Ninguna región en el mundo ha logrado la masa crítica del 30% de mujeres en el liderazgo. En América Latina y el Caribe, las mujeres ocupan el 22% de las bancas parlamentarias. Sin embargo, aún estamos lejos de la meta propuesta del 30% de mujeres en puestos de liderazgos que estableció la Declaración de Beijing.

En enero de 2011, sólo 28 países en el mundo han alcanzado el piso del 30%, y de ellos 6 son de América Latina y el Caribe (Argentina, Cuba, Costa Rica, Bolivia, Ecuador y Guyana). De esos 28 países, al menos 23 han logrado aumentar la participación de las mujeres con medidas de acción positiva como las cuotas. Al ritmo actual, llevará al menos otros 40 años lograr la paridad de género.

La participación política de las mujeres en Panamá puede crecer mucho más. Sólo 6 de los 71 escaños en el parlamento, es decir 8,5%, son ocupados por mujeres. Panamá tiene la más baja representación de mujeres en el parlamento en toda América Latina.

Por ello, felicitamos que desde el año pasado se estén discutiendo las reformas de la legislación electoral. Las discusiones empezaron en el seno de la Comisión Nacional de Reformas Electorales convocada por el Tribunal Electoral de Panamá, y se dio un hecho histórico: los partidos políticos y la sociedad civil aprobaron unánimemente la fórmula de paridad electoral.

En estas semanas se está discutiendo en la Asamblea Nacional de Panamá el paquete de reformas electorales que incluye la propuesta de paridad electoral entre hombres y mujeres. Confío en que los diputados y las diputadas de todos los partidos políticos sabrán honrar lo aprobado por sus partidos en la Comisión Nacional de Reformas Electorales y darán este paso para alentar la participación en cargos de elección popular de las mujeres y, por lo tanto, la consolidación de la democracia panameña.

La democracia se fortalece día a día. Mientras más mujeres en toda su diversidad participen en la toma de decisiones que les afecta sus vidas, mas solida se hará la democracia.

Pero no toda participación política de las mujeres se agota en los Parlamentos.

Muchas mujeres inician su vida política en la gestión comunitaria, en alcaldías y cabildos, o en otros niveles de gobierno. Y es precisamente en el nivel local donde, en muchos países, se tienen niveles de participación abrumadoramente bajos; y no podemos olvidar la importancia de los municipios para el ejercicio de la ciudadanía y para el desarrollo de nuestros liderazgos.

Según una consulta recientemente publicada por la CEPAL[1] (2010) el 64% de los líderes de opinión de América Latina apoya acciones que impulsen la paridad y la participación política de las mujeres, como es el caso de la ley de cuotas. El 78% de los encuestados sigue pensando que la paridad política favorece cambios en los estilos de ejercicio de la autoridad y del liderazgo y el 67% apoya sanciones a los partidos que no cumplan con las cuotas previstas en las leyes. Es decir, puras buenas noticias para nosotras.

Y pienso que los ejemplos de países que eligieron democráticamente a sus presidentas o primeras ministras como Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, Jamaica y Trinidad y Tobago contribuyen al cambio simbólico-cultural y al empoderamiento de las mujeres. También, y se los dice una ex presidenta, atenúan hasta hacer desaparecer las desconfianzas que algunos sienten hacia las mujeres por el solo hecho de ser mujeres.

Por último, el avance no ha sido lineal y progresivo, sino volátil e incierto, y en muchas oportunidades lo logrado en un período electoral, o en un gobierno, se ha perdido en el siguiente.

Pero sin duda que hay otros temas más en los cuales es necesario nuestra mayor atención y trabajo.

Ayer visite a la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas de Panamá (CONAMUIP) y a la Red de Mujeres Afrodescendientes y estuve con ellas conversando sobre sus desafíos, necesidades y sus aspiraciones. Ellas han avanzado mucho, pero aun necesitan avanzar mucho más.

Porque si las desigualdades en la vida de las mujeres son especialmente graves, lo son más aun cuando son mujeres rurales e indígenas. Solo quiero compartir una cifra para ejemplificar esta situación: en las zonas urbanas de Panamá las mujeres sin ingresos propios eran un 27% mientras en las zonas rurales alcanzaba a 43% (datos de CEPAL de 2008).

Un porcentaje importante de las mujeres indígenas y mujeres rurales al día de hoy no tienen documentos para ejercitar ni el derecho al voto ni el derecho a ser votadas.

Por esto es que saludamos con mucha esperanza que por primera vez en la historia una mujer de la Comarca Ngobe-Buble es electa Diputada, nos referimos a Crecencia Prado que se ha distinguido por su trabajo a favor de los pueblos indígenas de Panamá.

Porque ya no se trata solo de que lleguen más mujeres a la política, estamos hablando también de mayor participación de las mujeres en su diversidad, más mujeres indígenas, más mujeres jóvenes, más mujeres provenientes de zonas rurales para hacer mejor nuestra democracia. Porque bien lo sabemos que las mujeres indígenas, afrodescendientes y jóvenes están claramente subrepresentadas en todos los poderes del estado.

Hay otro tema que vemos con mucha preocupación. La constante violencia contra las mujeres. Esto es una realidad en todos los países del mundo. Adquiere diferentes formas, pero está presente entre mujeres y niñas.

Nuestra acción como Naciones Unidas se dirige principalmente a los y las jóvenes, y quiere enfocarse en la prevención, en combatir la impunidad, y requerir la responsabilidad de todos.

La violencia no es un asunto privado. La violencia contra las mujeres es responsabilidad de quienes están en el gobierno pero también de cada ciudadano, de los policías y de los jueces, de las magistradas, de los periodistas y de los maestros, de los padres y del personal de salud.

Panamá lamentablemente no se queda al margen de este fenómeno y tiene alarmantes índices. La Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva reporta que 1 de cada 6 mujeres entre 15-49 años ha sufrido violencia física y sexual por parte de su pareja. En Panamá la violencia doméstica es el segundo delito más cometido después del hurto.

Las cifras sobre los femicidios tampoco son alentadoras. De acuerdo al Observatorio panameño contra la Violencia de género[2], 72 mujeres fueron asesinadas en 2010, 8 menos que en 2009 pero casi el doble que en 2008 (42).

Los esfuerzos que realiza el gobierno, bajo el liderazgo del INAMU, la Defensoría del Pueblo y las organizaciones de mujeres con apoyo del Sistema de Naciones Unidas podrán ver frutos pronto con la recién activada Comisión Nacional para Erradicar la Violencia de Género en Panamá. Y ese, sin lugar a dudas, será un triunfo de todos ustedes.

Amigas y amigos,

La fortaleza de las mujeres, su trabajo y sus múltiples capacidades son aún hoy el recurso más desaprovechado de la humanidad.

Existen mecanismos que ayudan a mejorar esta participación. Las cuotas y otras fórmulas que promueven su participación en la vida política, en el parlamento, son importantísimas. Pero lo es también el apoyo y el trabajo de concientización que ustedes realicen desde sus diferentes responsabilidades.

Los países necesitan de más mujeres en los cargos de representación, en los espacios políticos, en los puestos de toma de decisiones. Por ello creo que las reformas electorales que Panamá está discutiendo ahora son una tremenda oportunidad. Mi felicitación por esta iniciativa, y mi aliento para que la Asamblea la ratifique.

Estoy convencida de que sólo una democracia sólida y en constante perfeccionamiento puede crear las condiciones para que la causa de la igualdad avance de verdad y cambie la vida de millones de mujeres en todos los continentes.

Cuentan con el compromiso de ONU Mujeres en la tarea de seguir afianzando avances de los sistemas democráticos para garantizar la autonomía política, económica y física en la vida de las mujeres, fundamentales para mejorar su condición económica y social.

El presente de América Latina y el Caribe, el presente de Panamá es una gran oportunidad para cambiarle la vida de millones de mujeres, de todas las edades, en especial las jóvenes y niñas. No la desaprovechemos.

Sigamos entonces trabajando, hombres y mujeres, para terminar con la violencia, respetar los derechos y avanzar con medidas que amplíen la participación de las mujeres en todas las esferas de la toma de decisiones, porque así, en verdad, todos ganamos.

Muchas gracias

[1] CEPAL (2010). Estudio es Segunda Consulta de opinión de líderes de AL sobre la participación política de las mujeres y la paridad
[2] Observatorio Panameño contra la Violencia de género 2011.

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ECOS DEL FORO HEMISFÉRICO SOBRE LA CIUDADANÍA DE LAS MUJERES Muy lejos de la paridad en América Latina

Sara Lovera *
México, (SEMlac).- Los próximos meses de 2011 serán decisivos para América Latina en el terreno electoral, aunque no para las mujeres, cuyas limitaciones de promoción y liderazgo siguen vigentes. Habrá elecciones presidenciales en segunda vuelta en Perú en junio; en Guatemala, en septiembre, en Argentina en octubre y en Nicaragua en noviembre, con varias mujeres en la pasarela electoral. 

Las campañas han incluido discusiones sobre la participación política de las mujeres, aunque la realidad pintada por un estudio minucioso presentado en el Foro Hemisférico sobre la Ciudadanía de las Mujeres, en Washington, del 4 al 6 de abril, evidencia que es necesario y urgente adoptar sanciones para los partidos comprometidos a promover a las mujeres en sus estatutos y que no cumplen.
Realizado en 18 países de la región, el estudio "Partidos políticos y paridad: la ecuación pendiente", demuestra que, pese a los avances en participación de las mujeres en los últimos 20 años, lapso en el que ha habido nueve jefas de gobierno, el avance no es lineal ni progresivo y la participación femenina es "volátil e incierta".

Para afirmar los hallazgos, se ha creado la base de datos: Género y Partidos Políticos en América Latina (GEPPAL), disponible para las mujeres en procesos electorales, que aporta información comparativa para mujeres y hombres de los 94 partidos políticos estudiados.

Según el estudio, pese a que en promedio las mujeres son 51 por ciento de la base de los partidos, apenas tienen 16 por ciento de las presidencias o secretarías generales y no llegan a 20 por ciento en cargos de los comités ejecutivos.
Patrocinado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (Idea Internacional), el estudio constató que en algunos períodos existen muchas oportunidades para las mujeres y, súbitamente, en la siguiente elección, desaparecen.
El análisis señala que, no obstante los argumentos, se ha demostrado científicamente que ellas sí quieren participar, y que el electorado no las rechaza y las aplaude para que gobiernen.

Dirigida por Vivian Roza, Beatriz Llanos y Gisela Garzón de la Roza, funcionarias del BID y de Idea, la investigación contiene encuestas, testimonios y el examen de los documentos oficiales de los 94 partidos analizados.
El resultado es que en estos existe un "cuello de botella" que impide a las mujeres avanzar y participar realmente en la toma de decisiones de los organismos donde militan.

El estudio da elementos a las mujeres para analizar y exigir a sus órganos partidarios lo que les corresponde, de jure y de facto; exigir que cumplan con los mandatos internacionales, con sus propios estatutos y la retórica con que plantean la necesidad de incluir a las mujeres en los procesos electorales y la democracia.
Durante el foro se recordó que en Argentina, Guatemala y México hay mujeres peleando de la presidencia a las gubernaturas y puestos en las cámaras.

Son momentos de cambio y elecciones definitorias, tras una andanada hacia la derecha que podría desmantelar derechos largamente perseguidos y muchos ganados, como aborto legal, anticoncepción de emergencia y equidad, se advirtió. "Estos meses son críticos y fundamentales", señaló Vivian Roza en Washington, el 6 de abril, durante el Foto Hemisférico.

En la región, organizaciones de mujeres han levantado una campaña por la paridad en la representación política, se han organizado para colocar la agenda de las mujeres en la sociedad y en los partidos políticos.

La mexicana Carmen Ojesto, coordinadora de mujeres del partido Convergencia (de la coalición de izquierda), sostiene que hay miles de ellas que pueden ocupar puestos electorales, con capacidad y destrezas suficientes para dirigir a sus comunidades.
Es en este contexto que el estudio revela esa volatilidad caprichosa que impide que se consiga una masa crítica de 30 por ciento de mujeres, como lo plantea la meta tres de los objetivos del Milenio, que es la representación mínima, sin la cual es imposible producir cambios sustantivos.

Hallazgos
Los datos del estudio muestran que América Latina está lejos de alcanzar la paridad, entre otras cosas, porque los partidos políticos determinan y seleccionan el sexo de las candidaturas y oportunidades, e impiden, como se hace en el campo de fútbol, desde la portería, que la bola llegue y gane.

Se pudo establecer que en 32 de los 94 partidos políticos de 18 países, no se hace mención alguna de los principios de igualdad y equidad de género o sobre la no discriminación. En México, por ejemplo, sólo es elocuente, el socialdemócrata Convergencia, señala el estudio.

Paradójicamente, en todos los partidos existe una unidad, secretaría o comisión de la mujer, pero con participación limitada en la política general y las decisiones fundamentales. En el 50 por ciento --47 partidos-- esa comisión está fuera de los Comités Ejecutivos; solo en el 15 por ciento (13 partidos) se otorgan recursos económicos a esas comisiones.
La falta de recursos en 81 de los 94 partidos estudiados evidencia, además de nula voluntad política para promover a las mujeres, una situación que las limita en su funcionamiento de promotoras de mujeres, en la elaboración de estrategias y en acciones que las induzcan a participar.

Solamente en Brasil, México y Costa Rica la ley electoral obliga a dar un porcentaje de sus recursos para la capacitación de las líderes, que igual se les escatima; y, en México, ningún partido político lo cumple. Se diría que "creada la Ley, creada la trampa".
Aunque las cuotas de participación están reglamentadas en toda la muestra analizada, faltan mecanismos efectivos de fiscalización y las autoridades electorales no piden rendición de cuentas ni hay sanciones para hacer cumplir los mandatos. Un déficit técnico que se vuelve contra la democracia, subrayan las autoras. El promedio de participación política de las mujeres en la dirección de sus partidos es apenas de 29 por ciento y el problema no es que exista o no la cuota, sino cómo se diseña y cómo se trampea.

Se fueron dictaduras militares, hoy son patriarcales.
Las autoras señalan que, 30 años después del retorno de las democracias formales, pese a que fue Chile con la presidencia de Michelle Bachelet el primer país de la región con gabinete paritario, y de que entre 1998 y 2008 creció el número de mujeres ministras, solamente subió 20 por ciento el de las congresistas.
Los promedios en el Congreso, según lo hallado por el estudio hasta 2009, arrojaron que en las cámaras de diputados la participación femenina fue en promedio de 19 por ciento; en los senados, de 15 por ciento. Además, las mujeres solamente estaban dirigiendo 20 por ciento de las comisiones parlamentarias al momento del estudio.
Los promedios, reconocen, ocultan variaciones notables. Por ejemplo, ese año la representación femenina en el Congreso argentino fue de 40 por ciento; mientras, en Colombia, apenas de ocho. Este desbalance es agresivo, ya que varía elección con elección y no hay una línea progresiva.
Las listas electorales para las elecciones en curso muestran que apenas una de cada cuatro candidaturas es para una mujer. Donde la cuota es obligatoria por ley, ellas pueden llegar hasta 25 por ciento.

El estudio señala que este desbalance afecta a mujeres entre mujeres, ya que existe una subrepresentación preocupante para las indígenas y afrodescendientes, incluso en países como Guatemala, donde hay un porcentaje muy alto de población indígena.

El contexto
El estudio reconoce que la situación socioeconómica y la cuestión cultural afectan a las mujeres, pero el verdadero "cuello de botella" está en los partidos, porque "no hay un problema en la oferta de candidaturas elegibles ni en la demanda del electorado", sino en las reglas de las organizaciones, donde deben trabajar las conciencias feministas arduamente.

En los partidos políticos, los modelos de participación siguen siendo preeminentemente masculinos, poco inclinados a la promoción de los liderazgos femeninos y más si se trata de indígenas o afrodescendientes, señala.
El informe indica que esos espacios juegan un papel fundamental en la determinación del número de mujeres en los cargos; son responsables de reclutar y seleccionar a las y los candidatos; ejercen control sobre quienes eligen en la medida en que deciden quién llega al poder, conforma las listas electorales y tiene recursos para participar, pero que cada vez se alejan más de los intereses de los electores y de sus militantes.

Como partidos, debieran cumplir un papel importante en abordar y representar las preocupaciones y prioridades estratégicas de las mujeres, pues son los principales "guardianes del avance de las mujeres hacia el poder", por lo que ha llegado el momento de actuar., sostienen, organizando a las mujeres y capacitándolas.
También señalan que las mujeres llegaron a los partidos luego de conseguir el voto, que se logró entre los primeros años y la década del cincuenta del siglo XX en toda América latina, pero fue sobre todo porque los partidos políticos querían ampliar las bases electorales, sin derechos y sin nada. En los últimos 20 años, al influjo del movimiento feminista, las bases femeninas de esos partidos han impulsado algunas modificaciones, a veces sin eco.
* saralovera@yahoo.com.mx

http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2011042607

La paridad como derecho Por Alicia Miyares

Para poder hablar de una democracia plena no sólo han de cumplirse los criterios de voto individualizado, diversidad de partidos y periodos electorales, sino corregir también los fallos de representatividad. De ahí que el feminismo entienda la paridad como un derecho que asegura la representatividad proporcional de los sexos. La paridad garantiza el derecho civil de las mujeres a ser electas y también a representar políticamente a la ciudadanía. La paridad no es una concesión a la representatividad de las mujeres que dependa del voluntarismo de los partidos políticos, es un derecho que no puede ser alterado dependiendo de las circunstancias políticas exactamente igual que el derecho al voto y por ello debe ser registrado como derecho constitucional de las mujeres. Sin embargo, podemos constatar la resistencia a la admisión de este derecho cuando sólo unos partidos suscriben las cuotas de representación de las mujeres y otros las niegan formalmente. Estamos aún lejos de un Pacto de Estado en torno a los derechos de las mujeres.

Palabras-clave: paridad, derecho civil, mujeres, partidos políticos

En el acceso al poder político, mujeres y varones ostentan posiciones divergentes de representatividad. El poder político es detentado mayormente por varones. Según datos de la Unión Interparlamentaria (UIP), a fines de 2005 las mujeres parlamentarias en el mundo representaban el 16,1 por ciento del total. En el continente americano, son el 18,3 por ciento, siendo Cuba Y Costa Rica quienes se sitúan a la cabeza, con el 36 por ciento y el 35,1 por ciento, respectivamente. Las mujeres ocupan el 16,2 por ciento de los escaños en los parlamentos del África Subsahariana, mientras que en Asia alcanzan el 15,8 por ciento, en el área del pacífico, y en los países árabes, las mujeres son un 8,2 por ciento. Si tomamos los países que conforman el G-8, Estados unidos, Rusia, Alemania, Reino Unido, Francia, Japón, Italia y Canadá, los datos son bastante desalentadores, exceptuando a Alemania con un 33 por ciento de mujeres en el Parlamento. El promedio de los otros países del G-8 es de el 13,6 por ciento, por debajo de la media mundial de el 16 por ciento de mujeres: Canadá el 21 por ciento, Reino Unido el 18 por ciento, Estados Unidos el 15 por ciento, Francia el 13 por ciento, Italia el 11,6 por ciento, Rusia el 10 por ciento y Japón el 7 por ciento. Por otra parte, para situar el debate del multiculturalismo conviene tener presente que hay una serie de países en donde la mujeres no alcanzan el estatus de sujetos políticos ya que su representatividad es del 0 por ciento, es el caso de Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Yemen. [1]

No es posible identificarse con una plena ciudadanía si los fallos de representatividad de las mujeres son tan notables como los descritos. El nimio porcentaje de mujeres a escala mundial en las instituciones representativas y la dificultad de las mujeres para consolidar el liderazgo en aquellos países que ofrecen datos aceptables de representatividad son indicadores exactos de una ciudadanía deficitaria de las mujeres. Así pues, para poder hablar de una democracia plena no sólo han de cumplirse los criterios de voto individualizado, diversidad de partidos y periodos electorales, sino corregir también los fallos de representatividad. De ahí que el feminismo entienda la paridad como un derecho que asegura la representatividad proporcional de los sexos. La paridad garantiza el derecho civil de las mujeres a ser electas y también a representar políticamente a la ciudadanía. La paridad no es una concesión a la representatividad de las mujeres que dependa del voluntarismo de los partidos políticos, es un derecho que no puede ser alterado dependiendo de las circunstancias políticas exactamente igual que el derecho al voto y por ello debe ser registrado como derecho constitucional de las mujeres. Sin embargo, podemos constatar la resistencia a la admisión de este derecho cuando sólo unos partidos suscriben las cuotas de representación de las mujeres y otros las niegan formalmente. Estamos aún lejos de un Pacto de Estado en torno a los derechos de las mujeres.

Para el feminismo político la adecuada regulación democrática pasa por un consenso ético- político en torno a la relación entre los sexos y en las instituciones en que se inscriben -representativas, formales y socializadoras-, sin que se vean alteradas por los cambios de gobierno. Sin este mínimo consenso la posición de las mujeres se halla en una situación de negociación permanente. Cuando las definiciones de libertad y de igualdad son restrictivas, en el sentido que comprometen aspectos parciales de la realidad, la posición de las mujeres siempre es cuestionada. Difícilmente se produce el acuerdo en torno a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres (aborto, entre otros), la violencia sexual, la pornografía, la prostitución, las medidas de “contratación preferencial”, la denuncia de prácticas culturales vejatorias, la imagen devaluada de las mujeres en los medios, etc. Y esta falta de acuerdo produce un deterioro en cómo vivimos la ciudadanía las mujeres no así los varones. Sobre las mujeres se polemiza: qué seamos, qué queremos, qué nos cabe esperar está continuamente en disputa.

La paridad, así pues, contribuye a la normalización de la vida civil de las mujeres. Ahora bien, no sólo apunta a cambios cuantitativos, más mujeres allí donde no las hay, sino que necesariamente introduce o debe introducir cambios cualitativos, esto es, resquebrajar identidades normativas y culturales construidas a partir de las normas y estereotipos sexuales. La paridad, como todo derecho, obliga. Por ello, las mujeres y los varones que compartan el ideal de paridad no pueden hacer de ésta una mera cuestión cuantitativa y a la hora de tomar decisiones que afectan a rasgos valorativos y normativos de la relación entre los sexos inclinarse por la costumbre, la tradición, el estereotipo sexual o incluso la religión.

Contra la paridad se argumenta, desde diversos registros, que en realidad “las mujeres no desean el poder”, que en realidad las mujeres preferimos “hacer otras cosas”. Varios hechos socavarían este estereotipo comportamental : el hecho de que sean las mujeres las que asumen las obligaciones familiares es un fuerte impedimento para obtener y desempeñar cargos políticos; el hecho de que las mujeres sean excluidas de ocupaciones tradicionalmente masculinas que en muchas ocasiones son plataformas para desarrollar una carrera política; el hecho de que una mujer no pueda conferir poder a otra lo que convierte el poder de las mujeres en inestable; el hecho de que las mujeres se hallen fuera de las redes de influencia. Así pues, las mujeres no eligen “no desear el poder”, sino que es más bien la injusticia sexual la que coarta el acceso al poder de las mujeres.

En el análisis de las instituciones formales, representativas y socializadoras es donde encontraremos el origen de la desigualdad y de los modos de opresión que terminan por afectar todo nuestro desarrollo vital. En el caso de las mujeres, la desigualdad procede de la carencia de poder, pero también de un déficit absoluto de autoridad. El poder, así pues, tiene un objetivo velado y poco explicitado: sostener los criterios de autoridad indispensables para dar sentido a la realidad. El poder asegura el sostenimiento de una determinada autoridad, de ahí que las fracturas en el poder, si el cambio es lo suficientemente radical, conlleven cambios sustanciales de sentido normativo respecto de la realidad. El feminismo político propone este cambio de sentido en la toma de decisiones para llevar a término un cambio ulterior en la escala normativa de la sociedad. De ahí que el poder de las mujeres en los espacios públicos se someta continuamente a interrupciones. El ejemplo más evidente es el poder político.

http://www.mujeresenred.net/spip.php?article888

Mujeres al Poder Enero 11, 2011

En el último quinquenio en América Latina y el Caribe se eligió a seis mujeres para liderar el destino de sus países. Con la asunción de Rousseff al poder en el Brasil, nada menos que el 42% de América Latina estará gobernado por una mujer. Un hecho inusitado para la región y para su historia. Sin embargo, esto no es casual, hace ya 15 años que se comienza a gestar un proceso de inserción de las mujeres a la toma de decisiones de sus países. A partir de los años noventa y durante la década del 2000, varios países incorporaron cambios de forma paulatina a sus códigos electorales. Hoy 13 países latinoamericanos cuentan con legislación que determina las cuotas para la inscripción de candidatas a los parlamentos nacionales.

El camino hacia la paridad política como horizonte se vislumbra claramente si bien aún persisten resistencias ideológicas que asumen que el rol principal de la mujer se asocia al hogar. En el mundo público la mujer se ha insertado en la sociedad con muchas discriminaciones en comparación con los hombres, por ejemplo, sólo el 52% de las mujeres de la región participan activamente del mundo laboral y sujetas a muchas discriminaciones. Sin embargo, es en la participación de la vida económica remunerada en donde las mujeres han ganado más espacios.

El Observatorio de igualdad de género de América Latina y el Caribe ha definido los indicadores de igualdad en torno a tres dimensiones fundamentales para el logro de la autonomía de la mujer y su inserción igualitaria en la sociedad. La autonomía económica, la autonomía física y la autonomía en la toma de decisiones. Esta última retrata la participación política de la mujer.

La autonomía de las mujeres es un factor fundamental para garantizar el ejercicio de sus derechos humanos en un contexto de plena igualdad, y el control sobre su propio cuerpo, la generación de ingresos y recursos propios y la plena participación en la toma de decisiones que afectan su vida y su colectividad constituyen tres pilares para lograr una mayor igualdad de género en la región. Durante la décima Conferencia Regional de América Latina y el Caribe, los países reconocieron a la paridad como un elemento determinante de la democracia, cuyo fin es “alcanzar la igualdad en el ejercicio del poder, en la toma de decisiones, en los mecanismos de participación y representación social y política, y en las relaciones familiares al interior de los diversos tipos de familias, las relaciones sociales, económicas, políticas y culturales, y que constituye una meta para erradicar la exclusión estructural de las mujeres” (Consenso de Quito, 2007). La autonomía en la toma de decisiones posee en el horizonte la idea de la paridad, que entendida de forma extensa implicaría la representación de la mujer de manera proporcional a su población. Todos sabemos que esto no es así. Sólo 1 de cada 5 legisladores es mujer en la región y hace 15 años esta situación era aún más inequitativa, solo 1 de cada 10 mujeres alcanzaba un escaño en el parlamento. Estos últimos años han sido decisivos para el acceso de las mujeres a los espacios de toma de decisiones y, sin duda las leyes de cuotas -inauguradas por la Ley Nacional de Cupo en Argentina en 1991- han sido un mecanismo indispensable y fundamental para el camino hacia la igualdad de derechos y la paridad.

La autonomía como concepto político implica la capacidad de los sujetos para formular proyectos propios y la posibilidad de llevar a cabo acciones deliberadas para lograrlos. En otras palabras, tiene que ver con alcanzar la condición como sujetos capaces de definir sus deseos e intereses y elegir las mejores acciones para concretar dichas elecciones.

En el caso de la autonomía de género se trata del grado de libertad que una mujer tiene para poder actuar de acuerdo con su elección y no con la de los otros. En ese sentido, hay una estrecha relación entre la adquisición de la autonomía de las mujeres y los espacios de poder que puedan instituir, tanto individual como colectivamente: “el grado de autonomía de un sujeto singular es inseparable del grado de autonomía del grupo social al que pertenece. Es decir, el grado de autonomía personal que una mujer pueda desplegar dependerá también de la autonomía posible de su grupo social y de aquella que las mujeres de la sociedad a la que pertenece hayan alcanzado”(i).

La demanda por la paridad y las leyes de cuotas

La demanda de paridad en los espacios de toma de decisión fue iniciada por las mujeres europeas en la década de 1980, en respuesta a la baja representación política femenina en los parlamentos y en los altos cargos de poder de la administración pública. El concepto de paridad fue propuesto por el Consejo de las Comunidades Europeas en 1989 y en noviembre de 1992, a petición de la Comisión de las Comunidades Europeas, tuvo lugar en Atenas la primera Cumbre Europea “Mujeres en el Poder”. En la reunión se congregó a ministras y ex ministras, que concluyeron que la democracia imponía la paridad en la representación y administración de las naciones. (Guzmán y Moreno, 2007))(ii).

Las cuotas son mecanismos por medio de los cuales se busca garantizar que las mujeres conformen al menos un porcentaje mínimo (entre el 20 y el 40%) en un órgano de gobierno o de toma de decisiones.

La propuesta de las cuotas ha generado un importante debate y diversas resistencias en el sistema político. Algunos de sus detractores argumentan que se trata de un mecanismo que quebranta los principios de la universalidad del ciudadano y de la competencia en igualdad de condiciones en reconocimiento al mérito personal, por otra parte, señalan que es una medida de corte esencialista y alertan del peligro de estimular la diferenciación de nuevos grupos y formas de representación corporativa de intereses grupales.

Sin embargo, desde el punto de vista de estrategia política, las cuotas electorales no implican el reconocimiento de una identidad esencial de ser mujer, sino que constituyen un mecanismo para contrarrestar la subordinación y generar mejores condiciones para la igualdad real (Guzmán y Moreno, 2007).

Las cuotas se sustentan en el concepto de equidad, que viene a contrarrestar el déficit democrático que significa la ausencia de la mitad de la humanidad -las mujeres- en los lugares de decisión.

En la actualidad, 13 países latinoamericanos cuentan con legislación que determina las cuotas para la inscripción de candidatas a los parlamentos nacionales(iii). Sin embargo, en solo 6 países se tipifica el mandato de posición en las listas y en 10 se explicita la sanción, pero no siempre quedan claras las atribuciones de los organismos electorales para aplicarla(iv). La paridad ha sido definida como ley en Costa Rica y ha sido declarada en las Constituciones de Ecuador y la República Bolivariana de Venezuela.

En las leyes de cuotas de América Latina se adopta una legislación que define el porcentaje de mujeres que deben inscribirse como candidatas y con posibilidades de ser electas. Además, se obliga a los partidos a hacer modificaciones en sus estatutos para aplicar la normativa en las listas de candidatos a cuerpos colegiados y en sus directivas. De esta manera, en cada país el aumento de las mujeres en los ámbitos de toma de decisiones se debe a la obligación de los partidos políticos de inscribir entre un 20%, como es el caso del Paraguay, y un 40%, como es el caso de México.

En el Estado Plurinacional de Bolivia, el artículo 278 de la Constitución Política del Estado establece que se deberán tomar en cuenta la paridad y alternancia de género en la elección de asambleístas departamentales. En el Ecuador, la Constitución establece, en sus artículos 61 y 65, que el Estado promoverá la representación paritaria en los cargos de nominación o designación de la función pública, en los partidos y movimientos políticos y en las candidaturas a las elecciones pluripersonales se respetará la participación alternada y secuencial.

El impacto de las leyes de cuotas en los diferentes países de la región es desigual, sin embargo, se puede afirmar que han generado un aumento determinante de la representación de las mujeres, especialmente en el parlamento. Este aumento se hace sostenido a partir del año 2003 en la región (véase el gráfico 1). Aunque la presencia de las mujeres ha aumentado en el promedio regional, en general es más baja de lo que indican las leyes vigentes. Esto ocurre en parte porque hay incumplimiento de las sanciones normadas y operan otros factores, como la compatibilidad con los sistemas electorales, el acceso al financiamiento por parte de las mujeres y las prácticas internas de los partidos que limitan el efecto de estas medidas. Por el contrario, en las alcaldías las mujeres cuentan con una representación que no supera el 8%.

(Fuente: Observatorio de Igualdad de Género en América Latina y Caribe, CEPAL)
http://www.generoeintegracion.com/2011/01/11/mujeres-al-poder/

JUEVES 14 DE ABRIL DE 2011 Túnez apuesta por la paridad en las listas electorales


Que algo está cambiando en el mundo musulmán es más que evidente, pese a que algunos sigan empeñándose en afirmar lo contrario. Y es que, de histórica, hay que calificar la decisión de la Alta Instancia para la Realización de los Objetivos de la Revolución instituyendo la paridad en las listas electorales tunecinas, por primera vez en un país árabe.

No solo las listas de candidatos contarán con el mismo número de hombres y mujeres sino que serán además del tipo cremallera: En ellas se alternarán los aspirantes de ambos sexos. Si no cumplen estos requisitos serán invalidadas. La Asamblea Constituyente, que como su nombre indica se encargará de redactar una nueva Carta Magna, contará, por tanto, con un alto porcentaje de diputadas. Será elegida el próximo 24 de julio.

La imposición de la paridad en las listas fue decidida por cuasi unanimidad en un órgano que representa a todo el abanico político, desde los islamistas hasta los comunistas. Tras la adopción de la paridad de ambos sexos en las listas, los miembros de la Alta Instancia se pusieron en pie y aplaudieron a rabiar incluidos los islamistas de En Nahda, estos mismos islamistas que para algunos son demonios con cuernos y rabo.

Curiosamente, durante el debate solo una mujer, la economista Zuhur Kurda, del Congreso para la República, un partido recién creado, se mostró reservada sobre la paridad. Alegó que perjudicaba a las formaciones con pocas mujeres en sus filas y que acabarían llenando sus listas con candidatas florero. “Es una decisión histórica, sin precedentes, la que hemos tomado y espero que sirva de ejemplo a otros muchos”, declaró, orgulloso, a este periódico el magistrado Mokhtar Yahyaoui, sancionado por la dictadura de Ben Ali y ahora miembro de la Alta Instancia. “Las mujeres entrarán así en gran número en la Asamblea Constituyente, pero no serán la mitad de la cámara porque la mayoría de las cabezas de lista en las circunscripciones seguirán siendo hombres”, precisó Yahyaoui.

Si se exceptúa Líbano, Túnez es el país árabe en el que las mujeres gozan de la mejor situación jurídica desde que en 1957 se aprobó el llamado estatuto personal que prohíbe, por ejemplo, la poligamia y el repudio en el seno del matrimonio. La ley electoral de la dictadura ya reservaba a las mujeres el 25% de los puestos en las listas.

Sin lugar a dudas, estamos ante un paso importantísimo en la consecución de los derechos de la mujer en el mundo árabe y no dudo que este camino que se ha abierto será por el que deberán transitar las democracias florecientes del norte de África, si quieren realmente consolidar sus regímenes democráticos recién instaurados. La atribución de derechos a las mujeres es una senda imparable y el reto está en como la mayoría de países árabes se va a incorporar a esa vía de modernidad sin renunciar a sus tradiciones y al Islam como vertebrador de la sociedad.

OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO. OBJ 3.

OBJETIVO 1:
ERRADICAR LA POBREZA EXTREMA Y EL HAMBRE

Meta 1.A:
Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas con ingresos inferiores a 1 dólar por día.

OBJETIVO 2:
LOGRAR LA ENSEÑANZA PRIMARIA UNIVERSAL

Meta 2.A:
Asegurar que, en 2015, los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria.

OBJETIVO 3:
PROMOVER LA IGUALDAD ENTRE LOS SEXOS Y EL EMPODERAMIENTO DE LA MUJER

Meta 3.A:
Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes de finales de 2015

OBJETIVO 4:
REDUCIR LA MORTALIDAD DE LOS NIÑOS MENORES DE 5 AÑOS

Adición
Hoja de datos
Mecanismo de supervisión de los objetivos de desarrollo del Milenio para el objetivo 4

OBJETIVO 5:
MEJORAR LA SALUD MATERNA

Meta 5.A:
Reducir un 75% la tasa de mortalidad materna entre 1990 y 2015.

OBJETIVO 6:
COMBATIR EL VIH/SIDA, LA MALARIA Y OTRAS ENFERMEDADES

Meta 6.A:
Haber detenido y comenzado a reducir la propagación del VIH/SIDA en 2015.

OBJETIVO 7:
GARANTIZAR LA SOSTENIBILIDAD DEL MEDIO AMBIENTE

Meta 7.A:
Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales y reducir la pérdida de recursos del medio ambiente.

OBJETIVO 8:
FOMENTAR UNA ALIANZA MUNDIAL PARA EL DESARROLLO

A pesar de la crisis económica, la ayuda sigue aumentando, pero África no la recibe en su justa medida.
Meta 8.A:
Atender las necesidades especiales de los países menos desarrollados, los países sin litoral y los pequeños estados insulares en vías de desarrollo.

http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/global.shtml

07/06/2011 Paridad Política en el Parlasur

Paridad Política en el Parlasur
“La Paridad Política en el Parlasur” fue uno de los temas abordados en el marco de la XXV Reunión Especializada de la Mujer del Mercosur, realizado este martes 7 de junio en el Hotel Crowne Plaza de Asunción. La actividad que congrega a Ministras de la Mujer de los países miembros plenos del MERCOSUR, culminará el miércoles 8 de junio con la exposición de los resultados y acuerdos obtenidos durante el encuentro.

Visibilizar el trabajo de las mujeres políticas a fin de que puedan ocupar bancas en el Parlasur en iguales condiciones que los hombres, fue uno de los temas tratados en la XXV Reunión Especializada de la Mujer del Mercosur, bajo el título de “La Paridad Política en el Parlasur”.

El panel debate contó con la participación de la Diputada del Mercosur de Argentina, Julia Argentina Perie; la Parlamentaria del Mercosur de Paraguay, Mirtha Palacios; la Diputada Nacional de Paraguay, Fabiola Oviedo, y la Parlamentaria del Mercosur de Paraguay, Amanda Núñez.

“Empoderarnos para salir adelante juntas”.

Julia Argentina Perie, diputada del Mercosur de Argentina, señaló que la mujer sufre mucha discriminación al momento de hacer política y que la primera provincia que obtuvo la ley del cupo femenino con el 30% en las listas para concejales y diputados provinciales, fue la de Misiones- Argentina. “Aunque la historia de nuestro país no necesitó de leyes de cupo para que las mujeres salieran a las calles a pelear por sus derechos y para participar en política, pero aun así, ese hecho nos pareció positivo, fue así que después nuestro país (Argentina) abrazó esta misma ley y hoy podemos decir que estamos en una excelente condición en los parlamentos tanto provinciales como nacionales, los cuales presentan un 50% ya sea hombre y mujer, quienes encabezan la lista cuando se eligen a Senadores o Diputados Nacionales. Y esto es fruto de la lucha de las mujeres”, recalcó, para luego finalizar “La cuestión es tratar de empoderarnos y salir adelante todas juntas, unidas”.

“La paridad es un principio de igualdad”

Mirtha Palacios, Parlamentaria del Mercosur de Paraguay, señaló por su parte que la paridad es un principio de igualdad y que pese a los esfuerzos para incrementar la participación de la mujer en la política, persiste la baja participación y ello es a consecuencia del sometimiento en el cual se encuentran las mujeres, a unas series de diferencias ya sea por las leyes prácticas o costumbres de los países que han contribuido a menoscabar los derechos de las mimas.

“Las cifras de todas las áreas demuestran que cada año, la mujer sigue teniendo una situación de discriminación. Sin embargo los países que presentan los mejores índices de desarrollo son aquellos que han logrado una incorporación mayor de las mujeres en diferentes campos”.

Por otra parte, indicó que existen avances en América Latina ya que las mujeres obtuvieron el 25,5% de los cargos en las 12 cámaras que fueron renovadas. “Las mujeres en total ocupan el 21,5% de todos los cargos en la región y en los 4 países del Mercosur que alcanzan entre 50% de mujeres dentro del parlamente, posicionándose Argentina en cuarto lugar en el mundo. Paraguay está ubicado en el 5 y el 9,9 de mujeres en el parlamento, que es uno de los menores”, añadió.

“Tenemos que ocupar más cargos de decisión en la vida nacional”

Fabiola Oviedo, Diputada Nacional de Paraguay, sostuvo que en la Cámara de Diputados del Paraguay, de 80 miembros tan sólo 12 son mujeres.

“Tenemos un Código Electoral que en su artículo 34, establece un mínimo de participación de un 20% y lastimosamente los partidos políticos a rajatabla cumplen con ello. Quiere decir que de 5 candidatos, una es mujer”.

Oviedo mencionó que actualmente existe una reforma en el Congreso, en el cual hay dos proyectos de modificaciones a dicho artículo. Uno presentado por la Diputada Olga Ferreira de López en donde ese 20% aumenta a un 50%. El otro proyecto es el presentado por el diputado Víctor Bogado donde se modifica el artículo a un 33%.

“Todas las diputadas de los distintos partidos políticos estamos llevando a cabo audiencias públicas en coordinación con la Secretaria de la Mujer y los distintos gremios. Mujeres líderes representativas que traen a más compañeras, porque creemos que tenemos que ocupar más cargos de decisión en la vida nacional”.

Resaltó además, que en caso de aprobarse la propuesta de modificación al artículo, está dispuesta una sanción para los partidos que no cumplan en el momento de la inscripción de estas candidaturas con lo pactado.

“Aquí tenemos dos caminos o 33% o 50% Con este proyecto de ley proponemos garantizar la oportunidad de participación activa en igualdad de género. Ojalá que podamos comprometernos y poder ver que desde el Paraguay las mujeres podamos revolucionar, que no solamente reivindiquemos nuestros derechos políticos, sino también los sociales y laborales”, puntualizó.

“Es importante que las mujeres que luchan por sus reivindicaciones, la hagan con una conciencia de género”

Amanda Núñez, Parlamentaria del MERCOSUR de Paraguay, señaló que la mayoría de las veces se interpreta las cuestiones de género como una confrontación con los varones y que dicha concepción es errónea. Más bien se trata de una interpretación de mezquindad de los espacios por muchísimos años, que hoy se han rendido a las evidencias.

“Estamos hablando, lamentablemente, de una mayoría absoluta de las mujeres que luchan por sus espacios. El aporte que hace la mujer en la política es tan significativo y ejemplo de ello es la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet quien terminó su mandato con un 80% de popularidad. En el Brasil los logros de Dilma Rousseff, hablan de por sí y más con nuestro país que por fin hoy podemos hablar de justicia y todo de la mano de una mujer”, recalcó.

Explicó que aunque exista mayor visibilidad de las mujeres, en los cargos, disminuyen los salarios. “Hay muchas mujeres que se ubican en la lista para tener la seguridad de que cuando llegue el momento, se asegurará un voto, para una vez elegida, levantar la mano a una moción que sea generada por un líder X. Por eso es importante que todas las que hacemos la tarea de difundir las reivindicaciones, la hagamos con una conciencia de género, por tanto tienen que ir acompañada la militancia con la pelea y con la negociación para poder crear alianza con los hombres, con las familias, con las que en este caso tendrán que votar por las reformas”, indicó.

http://www.itaipu.gov.py/es/sala-de-prensa/noticia/paridad-politica-en-el-parlasur

Paridad Política: conquista histórica de la Mujer venezolana La norma del Consejo Nacional Electoral de Venezuela impone en su artículo 16 postular ca

Tras la norma del Consejo Nacional Electoral de Venezuela para postulaciones a las próximas elecciones regionales de Diciembre que impone en su artículo 16 postular candidaturas bajo el principio de paridad y alternabilidad de género, los resultados de las inscripciones, por primera vez en la historia Patria, reportaron el tan anhelado 50/50 de Participación Política, al registrarse 2.598 Mujeres como candidatas a los cuerpos colegiados que estarán en disputa, del total de 5.225 inscritos, lo que se traduce en aproximadamente un 49,73% de Mujeres y un 50,27% de Hombres.

Se trata de la materialización de una de las principales banderas de los Movimientos de Mujeres en todo el mundo: el acceso de las Mujeres a los espacios de toma de decisiones, en las mismas condiciones y proporción que los hombres. Debe señalarse con especial atención, que no es casual que tal decisión tenga lugar en el momento en el que máximo órgano electoral del país, está integrado por 3 mujeres de los 5 miembros principales que lo conforman.

La Paridad Política representa más allá del simple hecho reivindicativo una nueva ventana de oportunidades para el proceso político Venezolano, que genera nuevas perspectivas de avance, ya que puede ser, potencialmente, el inicio de los tan esperados cambios cualitativos que desde hace años reclamamos las Mujeres en la Revolución Bolivariana.

Con lo anterior no pretendo hacer ver que las mujeres sean o no mejores que los hombres, o sean buenas y los hombres malos, de lo que se trata, y así ha sido demostrado en los grandes procesos históricos, es que a mayor grado de participación de la mujer, mayor es el avance de los procesos liberadores, pues la naturalización de la opresión que el sistema patriarcal y el capitalismo ejercen sobre la mujer, impide el pleno ejercicio de las capacidades y de los substanciales aportes que puede dar la mujer a la liberación, no sólo de su género, sino fundamentalmente de la clase.

Mucho se ha discutido sobre el hecho de imponer o no la paridad, de decretar o no que las mujeres, como los hombres, accedan a los espacios de poder en igual número. Sin embargo, esas contradicciones tienen que ser superadas, porque la realidad, y así lo vivimos día a día, es que por más “avanzada” que pueda ser un organización política en la materia (lastimosamente no es el caso Venezolano), hay un muro de contención que sigue manteniendo maniatadas a las mujeres, porque convergen en el tema una serie de elementos que diversifican la discriminación, y cuyas expresiones cotidianas pudieran pasar desapercibidas, pero ATENCIÓN: se banaliza, subestima, y menosprecia, el sacrificio que para una mujer significa, ser una activa militante revolucionaria.

Los ejemplos abundan, compañeros que ante la subordinación a una mujer, reaccionan desproporcionalmente inconformes e insubordinados. Otros que te dan un espaldarazo cuando es obligatorio dedicarse a lo que para ellos le corresponde a una mujer (hogar, familia) y con una palmadita en la espalda te despiden de la escena para zafarse de lo impertinente que resulta una mujer en la política. Compañeros que banalizan los aportes políticos de una mujer, más aun si son teóricos, pues para ellos ciertamente las mujeres utilizamos el cuerpo, pero no el cerebro. La casual conversación “urgente” que se asoma en una reunión política cuando las mujeres tenemos la palabra, es costumbre para muchas de nosotras. La exigencia de una militante política mujer es exactamente igual a la de un hombre, con la diferencia de que el hombre, no tiene que atender las múltiples ocupaciones que una mujer. Sin contar aquel que a la hora de saludar, pregunta al del lado que opina de la situación geopolítica internacional, mientras a la compañera le extiende el respectivo: que bonita camarada… Así como no falta algún compañero que denuncie las desviaciones ideológicas (feministas) de quienes abrazamos e insistimos que se valore esta lucha en su justa medida, y se comprenda que el origen de la misma es la aparición de la propiedad privada, por lo que la emancipación de la mujer es inseparable de la lucha de clases.

Si bien lo anterior puede valorarse como intrascendente cuando se plantea el riesgo de retrogradar en un proceso como el Venezolano, no es menos cierto que para las mujeres es un manto que impide ver el brillo de ese diamante (hasta ahora en bruto) que es una militante revolucionaria, que se desgasta la mística de sacrificio por ese mundo mejor, que si no hay una propuesta alternativa para las mujeres entonces se pierde el empuje de la mitad de la clase, la cual se hace indispensable para la lucha contra los explotadores. El potencial político y moral de la mujer, es necesario para romper las cadenas de la opresión.

Los errores históricos han cobrado con creces este error de las “izquierdas” de subestimar el protagonismo de las mujeres, pues ha contribuido a seguir atomizando y desarticulando a la clase trabajadora, y además a empujado a muchos sectores y movimientos de mujeres a fundirse con sectores de la burguesía bajo una supuesta “autonomía” de Partidos Feministas, que terminan convirtiéndose en instrumentos para dispersar las luchas de nuestros pueblos.

No puede afirmarse que este avance sea la cura de nuestros males, pues como bien señaló José Carlos Mariátegui, en el actual panorama humano “la clase diferencia a los individuos más que el sexo”; sin embargo, es un indiscutible paso al frente que reafirma el carácter revolucionario del Proceso Político Venezolano.

Las mujeres hemos sido castradas en el escenario público, y por ende político, de allí que hasta hoy estemos atadas a la obligación de una labor cuyo valor no se reconoce y que sin embargo, es indispensable, para el desarrollo social, a la par de que produce un desgaste, humillación, embrutecimiento, y monotonía que torna bastante gris, el impacto que ejercemos sobre la vida política, económica, social y cultural. En este sentido, nadie mejor que las mujeres para tomar las riendas de del principal cerco que limita el desarrollo integral de nuestra personalidad.

Nuestras leyes, formuladas principalmente por hombres, son contentivas de profundas inequidades imperceptibles en muchos casos, inclusive, por los elementos más consecuentes e identificados con los intereses del Pueblo. Por lo tanto, el reconocimiento de la Paridad Política, es el primer paso para el ejercicio real de lo que nos corresponde: “incidir de manera directa en los profundos cambios que requiere una sociedad como la nuestra”.

La Paridad Política no es una dádiva para la Mujer Venezolana, pues aguas abajo la participación de la mujer ha sido a lo largo de la Revolución Bolivariana mayoritaria que la de los hombres, y es hasta ahora que en ejercicio de ese legítimo derecho, se expresa con mayor claridad la proporción real de ese papel protagónico.

Finalmente, hay que exhortar a las Compañeras, Luchadoras, Revolucionarias, que hoy son candidatas a estos espacios de participación, a ser portavoces de las más profundas inequidades de las cuales somos víctimas, a comprometerse en una batalla campal contra la violencia, por el reconocimiento de nuestros derechos humanos, el reconocimiento real del trabajo doméstico como actividad económica, el ejercicio pleno de nuestra sexualidad, el acceso a la educación, a la salud, a empleos dignos; a contribuir a crear las condiciones para enfrentar los obstáculos culturales y políticos por venir, que seguramente necesitarán de mujeres conscientes, organizadas, unidas y movilizadas contra las agresiones del enemigo interno y externo; a demostrar nuestra condición “doblemente revolucionaria”, bajo la consigna: “MUJERES POR EL SOCIALISMO, CREANDO PODER POPULAR”.

lunes, 13 de junio de 2011

PANORAMA SOCIEDAD. LAS SAUDÍES BUSCAN RECUPERAR EL CONTROL DE SUS VIDAS.

Un movimiento ‘rebelde’ entre las mujeres saudíes por el derecho a conducir sus autos, destapa la lucha por la igualdad en el mundo árabe.


DERECHOS. A pesar de la modernidad aparente de Arabia Saudí, la sociedad sigue siendo muy conservadora, sobre todo en lo referente a los derechos de las mujeres. AFP
REUTERS
Cansada de no tener quién la llevara al hospital, Shaima Osama decidió tomar cartas en el asunto y conducir ella misma en Arabia Saudí, un desafío en un país donde las mujeres tienen prohibido estar al volante.

Animada por los aires de cambio que sacuden al mundo árabe que han derrocado a los gobernantes de Túnez y Egipto, mujeres en el conservador reino no ven un momento mejor para buscar mayores libertades exigiendo el derecho a conducir, algo que no habrían ni soñado hacer hace un año.

“Me di cuenta de que no hay ninguna ley que prohíba a las mujeres conducir. Tomé las llaves, respiré hondo y arranqué el auto”, dijo Osama, que empezó a conducir en Yida el mes pasado.

Arabia Saudí no prohíbe explícitamente a las mujeres conducir, pero la ley local exige a los ciudadanos sacar un permiso. Estos trámites no se expiden a las mujeres, lo que de hecho hace que sea ilegal que manejen autos.

Miles de saudíes se han unido a grupos de Facebook que piden el derecho de conducir para las mujeres y el cambio de la prohibición.

Osama, de 33 años, que tiene una deficiencia severa de vitamina D, condujo hasta el hospital y recibió su inyección de vitamina, pero fue detenida y arrestada por la policía de camino a casa. Fue puesta en libertad unas horas después.

Se puso tras el volante justo unos días antes de que las autoridades saudíes arrestaran a otra mujer, Manal Alsharif, quien subió un video al sitio web YouToube conduciendo por la provincia oriental del reino y haciendo un llamado a otras mujeres a que hicieran lo mismo.

Como Alsharif, Osama aprendió a conducir en Estados Unidos.

“El tema de que las mujeres no puedan conducir en Arabia Saudí ha sido de dominio público durante más de 35 años”, dijo Jaled al Dajil, un profesor de política. “No es la primera vez que las mujeres conducen autos, pero se podría decir que la ola revolucionaria ha añadido un impulso y un nuevo contexto”, aseveró.

Mujeres también condujeron autos en 1990, pero el Gobierno actuó con determinación, arrestándolas y despidiéndolas de sus trabajos.

El tema también ha sido planteado por el rey Abdullah, que en una entrevista en 2005 dijo que solo era cuestión de tiempo el que las mujeres condujeran en el reino, y que la gente tenía que estar preparada para ello. Algunas mujeres ya conducen en áreas rurales del reino.

OPOSICIÓN

Las dos activistas y grupos de Facebook están provocando una reacción violenta de conservadores que se oponen a la idea de que las mujeres busquen mayores libertades en un país donde necesitan la aprobación escrita de un varón –padre, esposo, hermano o hijo– para trabajar, viajar al extranjero e incluso someterse a algunas cirugías.

La razón parece estar más vinculada a la religión. “Las instituciones religiosas temen que la sociedad esté cambiando más rápido de lo que debería, y que la ola revolucionaria esté conduciendo a esto”, dijo Daji.

Arabia Saudí, aliada de Estados Unidos, no ha vivido las protestas que han sacudido al mundo árabe.

“Era un buen momento para que el régimen realizara concesiones pero no lo ha hecho”, indicó Mahammad al-Qahtani, presidente de la Asociación Saudí de Derechos Civiles y Políticos.



UNA OPORTUNIDAD HISTÓRICA

“Los países árabes no pueden dejar de lado los derechos de las mujeres, porque ellas han salido a las plazas a manifestarse y están dispuestas a enfrentarse a la corrupción con concentraciones pacíficas”, aseguró hace poco la responsable del programa para los países árabes de ONU-Mujeres, Hiba Qasas, citado por la agencia de noticias EFE.

La representante del organismo de Naciones Unidas considera que “se abren muchas oportunidades para las mujeres árabes”, sobre todo en países como Túnez o Egipto en los que se están abriendo procesos democráticos “y reescribiendo constituciones”, y ha apostado por apoyar a estas mujeres para que se “involucren en esos procesos y consigan decisiones políticas. Ya es inevitable la apertura de la sociedad a las mujeres y por ello hay que ayudarles”, opinó Qasas.

prensa.com Panamá - Panorama

Presentación del libro: "La Globalización al Debate, Reflexiones Feministas", de Roxana Vázquez.

viernes, 10 de junio de 2011

Promoviendo la PARIDAD POLÍTICA

Dándole oportunidad a los radioescuchas a conocer lo que es la Paridad Política.



Gloria Young, Giulia Di Sanctis, Duneska Salamín y Paulette Thomas, del Grupo Iniciativa por la Paridad.







En Radio Nacional, los lunes y viernes, de 2:00 P. M. a 2:30 P. M., el Grupo Iniciativa por la Paridad, se escucha en Radio Nacional FM, 101.9FM en la Capital y 100.3 Provincias Centrales, 92.5 Bocas del Toro y Chiriquí, con el Programa:

"ATREVETE"

En SerTV, los miércoles, de 8:00 A. M. a 8:15 A. M., en la Revista Portada.

jueves, 9 de junio de 2011

Abierta la inscripción / Seminarios Virtuales - PRIGEPP / FLACSO-Argentina



Seminario "Dra. Concepción Colomer Revuelta"

La integración del enfoque de género en el abordaje de la salud: aportes conceptuales y metodológicos para fortalecer la calidad y la equidad

En colaboración con el Observatorio de Salud de la Mujer del Ministerio de Sanidad y Política Social de España y la Escuela Andaluza de Salud Pública.

Equipo Docente:

Gloria Bonder: FLACSO, Argentina
Rosa Mª López Rodríguez: Observatorio de Salud de la Mujer, Oficina de Planificación Sanitaria y Calidad. Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad y Política Social, España.
Rosana Peiro: Oficina del Plan del Cáncer. DGSP. G. Valenciana. Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública, España.
Isabel Ruiz: Escuela Andaluza de Salud P˙blica, Centro de InvestigaciÛn BiomÈdica en Red de EpidemiologÌa y Salud P˙blica, EspaÒa.
- Fecha de dictado: 4 de julio al 28 de agosto
- Cierre de Inscripción: 17 de junio


Todos los seminarios otorgan créditos para la Maestría Virtual en Género, Sociedad y Políticas PRIGEPP, FLACSO-Argentina

prigepp@flacso.org.ar | www.prigepp.org

Comisión de Gobierno aprueba segundo bloque de las reformas electorales


Luego de un intenso debate, la Comisión de Gobierno de la Asamblea Nacional de Diputados, aprobó este miércoles el segundo bloque del proyecto de reformas electorales, que se inició con la discusión del artículo 33 que trata de la propaganda electoral en los medios de comunicación, la cual sólo será permitida durante los noventa días calendarios previos a una consulta popular y dentro de los treinta días calendarios previos tanto a una elección partidaria interna, como para cargos de elección popular.

Se exceptúa el uso de los medios de comunicación estatales los cuales estarán permanentemente a disposición de los partidos.

Entre los artículos aprobados también destacan el 38 que señala que las radioemisoras y las televisoras otorgarán a todos los partidos políticos y candidatos, durante el periodo de propaganda electoral, un beneficio único, igual y lineal de treinta por ciento de descuento sobre las tarifas de compras regulares publicadas.

Por su parte, el artículo 40 señala que las radioemisoras y las televisoras no podrán donar espacios publicitarios para propaganda electoral, en tanto que el artículo 42 destaca que el Tribunal Electoral promoverá y reglamentará la celebración de dos debates televisados entre los candidatos presidenciales, los cuales se llevarán a cabo el primero dentro de los quince días siguientes al cierre de postulaciones, y el segundo, a más tardar quince días antes de la elección, los cuales serán transmitidos en cadena nacional sin costo alguno por parte de los medios.

El magistrado presidente del TE, Gerardo Solís, acompañado del magistrado vicepresidente, Eduardo Valdés Escoffery, adelantó, entre otras cosas, que siempre es importante mantener las puertas abiertas para que los ciudadanos participen en política. “Si analizamos nuestra era democrática podemos llegar a la conclusión que entramos a ella con 16 partidos, se redujo después a 12, luego a 8 y vamos actualmente por 5, lo que implica que si se suben los porcentajes para constituir partidos y para sobrevivir, es posible que después de la próxima elección nos mantengamos en 4 o se reducen a 3”, señaló Solís.

Agregó que “nosotros tenemos que garantizar que los ciudadanos tengan opciones donde escoger participar políticamente”.

La Comisión de Gobierno continuará el debate de las reformas electorales este jueves 9 de junio a las 11:00 a.m.

8/6/2011
DC

lunes, 6 de junio de 2011

Comisión de Gobierno aprueba primer bloque de reformas electorales




En presencia del magistrado vicepresidente del Tribunal Electoral, Eduardo Valdés Escoffery, la Comisión de Gobierno de la Asamblea Nacional de Diputados aprobó el lunes 6 de junio, por mayoría de votos, el primer bloque de 24 artículos del paquete de reformas electorales.

Entre los artículos aprobados destaca el 17 que señala que los partidos políticos se extinguirán por no haber obtenido el dos por ciento del total de los votos válidos emitidos en las elecciones para Presidente y Vicepresidente de la República, para diputados de la República, para alcaldes o para representantes de corregimiento, la que fuera más favorable. El Código Electoral actualmente contempla el 4 por ciento, por lo que la nueva propuesta lo reduce a la mitad o sea al dos por ciento.

Por su parte, también se aprobó el artículo 18 que señala que si un partido político no obtuviese, en ninguna de las elecciones previstas, por lo menos el dos por ciento de los votos válidos emitidos, o no participara dos veces en ninguna de ellas, el Tribunal Electoral dictará una resolución en la cual declarará extinguida la personería jurídica del partido.

Igualmente, se aprobó el artículo 20 que reconoce el Foro Ciudadano Pro Reformas Electorales como organismo de consulta permanente ante el Tribunal Electoral, según lo reglamente; además del artículo 21 que reconoce al Foro Nacional de Juventudes de Partidos Políticos y al Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos, como organismos de consulta permanente del TE. Ambos foros serán convocados cuando el TE lo estime conveniente.

Otros de los artículos aprobados fue el 22, que señala que el TE desarrollará y ejecutará programas permanentes de educación y capacitación cívica-electoral, dirigidos al sistema educativo público y particular, así como a la población en general, con el objetivo de promover los valores democráticos.

Por último se aprobó el artículo 24 que trata de las autoridades que gozarán de fuero penal electoral, por lo que no podrán ser investigados, detenidos, arrestados o procesados en ninguna causa penal, policiva o administrativa sin autorización del TE, excepto en casos de flagrante delito. Se trata de los funcionarios electorales, los representantes ante las corporaciones electorales de los partidos y de los candidatos de libre postulación, por el tiempo que ejerzan sus funciones y hasta seis meses después de las elecciones generales.

También incluye a los Presidentes y Vicepresidentes, secretarios y subsecretarios generales de los partidos legalmente constituidos y los candidatos, desde la convocatoria y hasta seis meses después de las elecciones primarias o sistema de postulación o tres meses después de las elecciones generales. La norma actual establece que este fuero penal electoral protege a todas estas personas, hasta tres meses después de cerrado el proceso electoral.


6/6/2011
DC

La paridad política enciende el debate en la Asamblea

No solo la segunda vuelta electoral se ha convertido en el tema más polémico que discute en estos momentos la Asamblea Nacional. También figura la propuesta de la paridad política.

La paridad política, que permitiría que para las elecciones de 2014 las candidaturas a un puesto de elección popular estaría conformadas 50% por hombres y 50% por mujeres, no goza del respaldo de la mayoría de los diputados consultados. Tampoco es bien vista por el presidente, Ricardo Martinelli.

Esta propuesta de paridad está incluida en el proyecto de ley que reforma el Código Electoral y fue impulsada originalmente por el Foro Mujeres de Partidos Políticos y respaldada por el grupo Iniciativa por la Paridad, integrado por unas 25 mujeres profesionales.

De acuerdo al Foro, desde 1997 el Código Electoral establece que los partidos deben garantizar una cuota de 30% de participación de las mujeres, pero no tiene mecanismos de obligatoriedad, por lo que no se cumple la norma.

Según los resultados de las elecciones de 2004, solo salieron elegidas un 13% de mujeres, mientras que las elecciones de 2009 solo fueron electas 9% de mujeres.

En el caso de la Asamblea, el retroceso fue evidente. De 13 diputadas electas en el periodo de 2004-2009, bajó a 6 diputadas (de las 71 curules) en el actual periodo de 2009-2014.

Elia López, del Foro, defiende la propuesta. Dice que las mujeres son las que más trabajan en una campaña y son las que lleven a un candidato a ganar el puesto.

Agregó que en Panamá persiste la cultura machista, de que las mujeres deben estar en el hogar.

Para el experto en gobernabilidad del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Harry Brown, la propuesta de paridad obligaría a los partidos a que en todas sus postulaciones una mitad sean hombres y la otra, mujeres, ya que -según él- “así no se discrimina a nadie”.

Mientras, los diputados sostienen que con esta propuesta se busca crear privilegios lo que reñiría con la Constitución.

A partir de este lunes, la Comisión de Gobierno de la Asamblea Nacional, que se encuentra en sesiones extraordinarias, retoma la discusión del proyecto de reforma electoral. Busque en Prensa.com un video en el que encontrará las posiciones de los diputados que defienden y rechazan la propuesta.

http://www.mundolatinohoy.com/noticias/panama/2011/06/06/locales-la-paridad-politica-enciende-el-debate-en-la-asamblea/

REUNIÓN INTERPARLAMENTARIA Paridad política: ¿realidad o utopía?

ZELIDETH CORTEZ
periodistas@laestrella.com.pa


Dorindo Cortez (con la banderita) entró como presidente del Parlacen junto a los otros diputados, a la Asamblea en Atlapa. Foto: Adriano Duff | La Estrella

2011-04-16 PANAMÁ. El primer día de la agenda de la 124 Asamblea de la Unión Interparlamentaria arrancó ayer con un tema controversial: la paridad política de las mujeres y el rol actual que desempeñan en los parlamentos del mundo.

Más de 50 diputadas de todos los continentes se dieron cita ayer en el Salón Contadora del Centro de Convenciones Atlapa, para analizar los logros alcanzados, desafíos y metas.

Uno de los puntos que sobresalió fue la poca participación política de las mujeres a lo interno del parlamento.

Un informe de la Unión Interparlamentaria detalla en orden decreciente el número de mujeres políticas que forman parte de la estructura parlamentaria en 129 países del mundo.

Panamá no se escapa de esto. Nuestro país ocupa la posición 105 junto a Bhutan en cuanto a participación de mujeres parlamentarias.

En el Istmo, de 71 curules existentes en la Asamblea Nacional solo el 8.5 por ciento es ocupado por féminas.

En el ranking, el primer lugar lo ocupa Rwanda, cuyo parlamento cuenta con una participación femenina de un 56.3%. También se destacan países como Cuba, Finlandia y Sudáfrica.

Incluso en este encuentro internacional hay desigualdad. De un total de 634 parlamentarios, 447 son del sexo masculino; es decir 71.5%.

http://www.laestrella.com.pa/online/impreso/2011/04/16/paridad_politica_realidad_o_utopia.asp

¡Programa de Radio!


Les invitamos a documentarse sobre la Paridad Política:

Lunes y Viernes de 2:00 p.m. a 2:30 p.m., el Grupo Iniciativa por la Paridad, estrena su programa de Radio, "Atrévete", en FM Nacional. Nos encuentras en: 101.9 en la Capital 100.3 Provincias centrales, 92.5 en Chiriquí y Bocas del Toro.

Igualmente, estrenamos nuestro programa de Televisión "Atrévete" todos los miércoles de 8:00 a.m a 8:15 a.m. en "Revista Portada" de SERTVE.

Pasa la voz. Nosotras nos Atrevemos, ¿y tú?