NOSOTRAS, LAS PANAMEÑAS, HEREDERAS DE CLARA GONZÁLEZ, Y DE TODAS LAS QUE LUCHARON POR LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LAS MUJERES, QUEREMOS MANIFESTAR NUESTRO TOTAL DESACUERDO CON EL RECHAZO DEL PROYECTO DE LEY DE PARIDAD POLÍTICA EN LAS REFORMAS ELECTORALES
Rechazamos enérgicamente, la decisión de los diputados de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Nacional de no aprobar en primer debate la propuesta de la paridad política –incluida dentro del paquete de reformas electorales- y que fuera aprobada por unanimidad por la Comisión de Reformas Electorales en el año 2010.
Esta es una muestra de la falta de democracia que existe en el país, que continúa gobernado por una cúpula minoritaria, que desconoce por completo la evolución de los derechos humanos y todos los pactos internacionales que ha firmado Panamá, de cara a la equidad entre mujeres y hombres. Incuso el tercer Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) plantea el empoderamiento de las mujeres como un requisito para superar la pobreza y la desigualdad. Que no se diga que estamos a punto de cumplir con los mencionados ODM.
Esta iniciativa de la paridad política busca que las candidaturas a un puesto de elección popular estén compuestas 50% por hombres y 50% por mujeres, no sólo porque la participación política es un derecho humano fundamental, si no para que finalmente, se puedan colocar en la agenda pública problemas a los que los hombres prestan oídos sordos, tales, como la salud sexual y reproductiva el embarazo precoz, la violencia doméstica, el femicidio, la falta de compromiso de algunos padres con sus hijas e hijos, que se manifiesta en el no pago de las pensiones alimenticias, entre otras muchas. Problemas estos que agudizan la enorme desigualdad socio-económica que caracteriza la sociedad panameña.
Esta no es una solicitud, solo de las mujeres panameñas. La paridad política fue aprobada en Atenas (Grecia) en 1991. En el 2000 se consagró constitucionalmente en Francia, como mandato electoral y el mismo año en Ecuador, aunque como cuota del 50% a la que había que llegar. En América Latina se aprobó constitucionalmente en Bolivia y Ecuador; y en primera vuelta en Costa Rica. En Venezuela está vigente por resolución del organismo electoral en convocatorias a elecciones.
Panamá, es uno de los países con mayor crecimiento económico, pero que mantienen profundo atraso en el tema de la justicia social y en el ejercicio de la Democracia. Esta es una oportunidad que tienen los llamados Padres de la Patria de lavarse la cara y hacerles justicia a las mujeres de este país, y con ello establecer un nuevo paradigma para el desarrollo equitativo y sostenible.
Informamos al País que seguiremos adelante en esta lucha y que volveremos a la Asamblea. Dialogaremos con las Bancadas, insistiremos.
Presentaremos una nueva propuesta si es necesario. Impulsaremos su debate hasta lograr aprobarla. Extenderemos el movimiento a las 9 provincias y 5 comarcas indígenas. Caminaremos las calles del país; hablaremos en las plazas y parques públicos. Llamaremos a las mujeres a organizarse y a exigir respeto a sus derechos.
Hablaremos de día y de noche sobre la Paridad y sus ventajas, para lograr una democracia inclusiva. Solicitaremos por enésima vez cita con el Presidente de la República. Le diremos que somos panameñas que creemos en un cambio de mentalidad; que necesitamos como el agua que en este país, se dé un crecimiento económico aparejado a un crecimiento en la participación equitativa de las mujeres.
Repartiremos volantes y folletos explicando al pueblo nuestra lucha. Explicaremos cómo el clientelismo político destruye los sueños de nuestros electores y electoras de tener un mejor país. Sumaremos más y más personas a la causa de las mujeres panameñas, que es la causa de la dignidad y el respeto.
Nuestra fuerza y guía será Clara González y todas las compañeras sufragistas que a inicios del siglo pasado, lograron el voto a la mujer. Ellas no desmayaron cuando fue rechazada su aspiración por primera y segunda y tercera vez. Ninguna claudicó. Lograron hacer un movimiento inmenso que llegó al poder político y así, Arnulfo Arias tuvo que cambiar la Constitución para darle el voto a las mujeres que lo exigían.
Y Clara González y muchas otras, no se conformaron con el voto parcial a la mujer que otorgó Arnulfo Arias Madrid. Siguieron luchando hasta lograr la plena ciudadanía con sus derechos. La PARIDAD es un derecho al cual no vamos a renunciar. Lo queremos en la Ley y estamos dispuestas a seguir esta lucha. No son los diputados y diputada de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Nacional quienes nos van a impedir seguir adelante con nuestra meta de la Ley de la Paridad.
La Historia juzgará a cada uno y cada una de los diputados y diputadas que hoy rechazan un derecho que se torna cada vez más elemental. Y la Historia está a la vuelta de la esquina; allí, en sus aspiraciones de reelección del 2014.
Nosotras aspiramos a una Patria inclusiva, ancha y extendida, donde todos y todas tengamos cabida. Nosotras aspiramos a integrar las listas electorales en Paridad. Nosotras aspiramos a tomar las decisiones de este país en igualdad de condiciones que los hombres. Los hombres no son mejores que nosotras. Tenemos los mismos derechos. Nosotras nos hemos ganado nuestro espacio y no vamos a renunciar a lo que nos hemos ganado.
¡Exigimos la aprobación de la ley de la Paridad en las Reformas Electorales ya!
Ciudad de Panamá, 25 de agosto, 2011
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