

personaje. Michelle Bachelet dice que la ‘izquierda moderna’ no debe generar temor, porque los viejos esquemas –que obligaban a optar por crecer o distribuir– han sido superados. LA PRENSA/ Maydée Romero
La ahora secretaria adjunta de ONU Mujeres y expresidenta de Chile planteó sus ideas sobre la igualdad social y el crecimiento económico.
ANA TERESA BENJAMÍN
abenjamin@prensa.com
Michelle Bachelet estuvo el fin de semana en Panamá y lo dijo bien claro: la democracia gana cuando la sociedad –y los gobiernos– procura la paridad política de la mujer.
De hecho, no solo la paridad política sino también la económica y familiar.
“Solo una democracia sólida procura la igualdad”, agregó.
Ayer, entre cientos de mujeres políticas, indígenas y de grupos afrodescendientes; de líderes sociales y de base, de abogadas y activistas de índole diversa, la expresidente de Chile ofreció una conferencia titulada “Ciudadanía plena de las mujeres para la democracia en América Latina y el Caribe”.
Vestida con un traje sobrio de un morado intenso, Bachelet combinó la denuncia –el hecho de que Panamá tenga el porcentaje más bajo de mujeres en el Parlamento (8.6%)– con el humor, para compartir sus ideas sobre participación y transparencia, igualdad y derechos, desafíos, desarrollo, violencia de género y transparencia.
Al final, tres minutos para una entrevista.
Organizaciones como el Instituto Interamericano de Derechos Humanos están planteando que, si bien Latinoamérica superó las dictaduras, la democracia está incompleta porque persiste la pobreza y la desigualdad. ¿Qué piensa usted de esto?
Yo he comentado que América Latina es la región más desigual del planeta, y por lo tanto los gobiernos tienen que desarrollar políticas que luchen contra la desigualdad y procuren la inclusión social, porque los ciudadanos merecen vivir mejor, merecen tener acceso a la salud, a la educación, a una vivienda digna y al saneamiento básico... Es que no puede ser que en nuestra sociedad todavía existan sectores que no tienen acceso a elementos básicos.
Esto requiere priorizar las políticas para generar sistemas de protección social que garanticen que las personas tengan acceso a ciertos mínimos.
En los países que excluyen o discriminan la democracia está limitada, porque finalmente un sistema político estable es aquel donde los seres humanos que viven allí saben que hay oportunidades, que hay derechos, que hay esperanza. En cambio, cuando no hay [nada de esto], entonces ¿para qué voy a defender la democracia si no me mejora la vida?
Entonces la democracia de nuestra región tiene un riesgo: tiene los riesgos de sistemas políticos que no representan o que los ciudadanos no se sienten representados, y por eso usted ve las bajas tasas de adhesión a los parlamentos y a los partidos políticos.
Hay problemas también de corrupción –y los ciudadanos ven esto–, y para enfrentar este problema hay que establecer leyes de transparencias activas y pasivas...
No solo es que el ciudadano pida información, sino que se ponga en las páginas webs toda la información de los proyectos, de cómo se concursa, de quién se lo gana. Eso le hace bien a la democracia.
Hay muchas otras cosas que podemos mejorar en la región para que no siga siendo la más desigual del planeta, pero también para que nuestras democracias sean democracias más sustentables.
Nos tenemos que asegurar de que el ejercicio de los derechos sean efectivos, y en muchas sociedades el ejercicio de los derechos pueden estar establecidos en la Constitución y en las leyes, pueden estar incluso dentro de la voluntad de un gobierno, pero cuando una persona no puede salir de su casa después de las 5:00 ó 6:00 de la tarde porque hay pandillas, narcotráfico y crimen organizado, entonces hay una limitación real de los derechos.
Algunos estudiosos indican que el surgimiento de gobiernos de izquierda se debe precisamente a que los ciudadanos no encuentran respuestas en la democracia. ¿Deben las izquierdas generar temor?
Yo creo en el progreso humano y social, y por eso hay que generar igualdad de derechos e igualdad de oportunidades.
Creo que el balance que la izquierda moderna está haciendo es que hay que avanzar en igualdad, pero de la mano de la libertad, y en ese sentido no veo por qué debe haber temor.
También creo que en todos los países debe crecer la economía, porque no se puede distribuir mejor si no se crece. Que la economía crezca no es solo un valor de la derecha sino también de la izquierda, del centro... Pero debe ser un crecimiento con equidad y con justicia social.
Los antiguos esquemas decían que tenías que optar: que crecías o distribuías. Chile ha demostrado, y otros países también, que se puede crecer con igualdad.
FUENTE: http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2011/04/18/hoy/panorama/2569101.asp
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